En los últimos días, el youtuber Martín Cirio se vió nuevamente en el ojo de la tormenta por tuits viejos reposteados por el cantante de cumbia El Dipy. En dichos tuits Cirio hizo declaraciones relacionadas a violaciones de menores y al deseo de actos pedófilicos. Yo me enteré de este cruce por un tuit de Jorge Rial en donde se dirige vocativamente a Cirio para acusarlo de pederasta (‘Sos un pedófilo’) lo que automatica e institivamente me coloca del lado del youtuber si se historiza la compleja relación entre homosexualidad y pedofilia.

Según Michel Foucault en su Historia de la Sexualidad y en Vigilar y Castigar en el siglo XVIII aparecen categorías punibles como perversas como contraparte de la sacrosanta y fiel unidad familiar de padre, madre y niño protegida en tanto ‘normal’ por el Estado. Aquellas categorias fueron desde entonces no solo criminalizadas sino patologizadas (incluso farmacologicamente) como desviaciones de los parámetros heteronormativos. Ademas de la pedofilia (que coincidía con el ascenso de una idea de ‘infancia’ hasta entonces inexistente), fueron tipificadas la homosexualidad, la locura y el sadomasoquismo. Pronto, estas categorias comenzaron a ser intercambiables y sin importar cuan legal sea la union civil entre personas del mismo sexo, habitualmente emerge en el mainstream cultural ese tipo de asociaciones como cuando Mirtha Legrand le preguntó a Roberto Piazza (quien es victima de abuso infantil) si una pareja gay no podría verse tentada a abusar de su hijo adoptivo.

Cirio es directamente funcional al discurso heteronormativo al prestarse a ocupar el rol del desviado perverso que justifica su disciplinamiento (el de los maricas) obligandolo a que adopte un estilo de vida heterosexual para ser tolerado. Dicho de otro modo, si el gay no es blanco y exitoso y está casado o solidamente en pareja comprando en el shopping o encargando niños, es un peligro para la sociedad.

La pedofilia es una patología como tal vez lo sean las adicciones y en tanto tal es una verdadera tragedia que automaticamente transforma a aquel que la padece (este es el caso del pedofilo mas no del adicto) en un monstruo. Es Cirio un pedofilo? En absoluto. Si lo fuera dudo que lo anunciara tan perversamente ya que las perversions son tales en silencio. Cirio es un desesperado y es precisamente esa desesperación la que lo hizo exitoso como sintoma de un momento cultural signado por la renuncia a la construcción del sentido. Mientras que para Perlongher la renuncia a la construcción del sentido era una estrategia de retirada de una sociedad y sistema politico en el que siempre seremos minoría, Cirio usa una herramienta de deterritorialización análoga para reterritorializar osea para ponerla al servicio del dominador que, históricamente nos discrimina. Su humor es reactivo y su éxito habla más de la sociedad que se ríe que de él. En tiempos de post-verdad Trump-Bolsonarista los extremos se tocan y el gay feo de clase media con poco talento (no sé si estoy describiendolo tal cual es sino al personaje que construyó como ‘La Faraona) acaba usando el mismo tipo de humor que alguien que se encuentra en las antīpodas ideológicas como Uki Deane (el heredero del linaje aristocratico de Alzaga y Alvear con, por lo menos, dos presidentes en su album familiar). Ninguno de ellos construye sentido sino que generan ruido produciendo un tipo de energía que permite a la audiencia canalizar la frustración del sin sentido de la realidad que los rodea. En lugar de entender, esta gente decide bloquear la realidad histéricamente para volverse aún más ciegos. Cirio lo hace por necesidad y Deane por aburrimiento y narcisismo. Sin embargo, a ambos los une la desesperación por ser sin significar. No construyen sino que diluyen y en el camino sus ‘obras’ son una suerte de impasse depresivo e improductivo que termina justificando la improductividad del resto de la sociedad transformando el dicho ‘mal de muchos consuelo de pobres’ en anatema.

Sin embargo, hay otro nivel de preocupación que tiene que ver con cómo estos muchachos son percibidos. Ayer en Crónica TV se pedía prisión para Cirio reclamando para su humor la literalidad que jamás tiene el humor. El descargo y pedido de disculpas de Cirio iba en esa dirección aclarando que ‘todo lo que circulaba por Twitter’ en determinado momento era una ‘cloaca’ osea una catharsis sin narrativa ni teatralidad aristotélica. Confundir lo literal con la ironía es un problema sobretodo en sociedades en crisis. Por su parte, transformar a la cultura en una cloaca para poder hacer catarsis habla de la falta de conexion, paciencia e integridad del hombre común actual para conocerse. El resultado es un idiota como Cirio pegandose un tiro en el pie y llevando (como Jay Mamon) agua al molino reaccionario de gente como la Vieja de Mierda que no hacen otra cosa que perpetuar la infamia de la peor paranoia heterosexual. Demás está decir que una sociedad homofoba como la argentina, ama a putos militantemente antiputos como Cirio. J A T