ESTE ES EL MUY INTERESANTE TEXTO DE MATILDE SANCHEZ PARA CLARÍN

Al cabo de dos meses de consultas y cabildeos, arteBA acaba de anunciar la designación como presidente y vice de la Fundación a Larisa Andreani y al abogado Eduardo Mallea. Los nombres se dieron a conocer esta tarde, en coincidencia con la noche de los Museos Iluminados, que encenderá las fachadas de todos los espacios del país en pedido de la demorada reapertura. Algunas voces dieron a conocer tempranamente su respaldo a Andreani y Mallea en la cámara de galeristas, Meridiano; en el sector destacan el entusiasmo de Andreani “en momentos en que hay que tirar para adelante, para encarrilar la agenda en un año catastrófico”. ArteBA destaca en su comunicado que la decisión fue tomada “luego de un intenso proceso de escucha activa”, con entrevistas a fondo en todo el arco del arte. Quienes conocen a Andreani la describen como “dinámica y muy discreta”, atributos indispensables para su rol. Es este un mes singular del año, cuando se prepara la Semana del Arte, con circuitos y acceso del público a las galerías para la última semana de noviembre. Pero no faltan quienes expresan perplejidad.

Ya desde la renuncia de Juan Carlos Lynch, quien presidió arteBA durante 48 horas y generó la peor crisis de la historia de la Feria, circulaba el nombre de Andreani como favorito. Larisa es hija de Oscar Andreani; viene de trabajar en la gran empresa familiar y es miembro del Consejo de Administración del Banco de Alimentos. La Fundación Andreani acaba de abrir un bello espacio de arte en el paseo de la Ribera, en la Boca, que el arquitecto Clorindo Testadiseñó pero no pudo ver concluido. Mallea, por su parte, el socio del departamento Aduanero del estudio jurídico Bruchou y es un entusiasta promotor del arte.Las designaciones de arteBA llegan para zanjar la grave crisis institucional de la feria de arte más importante del país, luego de la dimisión, en agosto, de Amalia Amoedo a la presidencia, una figura de consenso entre artistas y galeristas, precipitada por los obstáculos que encontró para renovar y sanear los procedimientos de la feria y acosada por la debilidad que le impusieron la primera edición digital y la suspensión de los alquileres en La Rural, cuandos se dictó la cuarentena.

Se recordará que a esa dimisión siguió la de Lynch, designado en petit comité, como se dice en francés, con experiencia en márketing pero sin un recorrido propio en el mundo del arte. La renuncia de Julia Converti la semana pasada, quien fue gerente general de la Feria, una figura modernizante e incansable pero que cosechó enconos, acaso haya sido finalmente una medida para aliviar el descontento, más que el indicio de una revisión a fondo.

Altri tempi, la feria cumplirá tres décadas en 2021. Este fue el primer año en versión digital, que apenas vendió el 20 % de sus promedios habituales.

 

En septiembre, un nuevo Comité Ejecutivo -integrado por José Luis Lorenzo, Andrés Brun, Francisco Ortea y la propia Larisa Andreani – emprendió una auditoría, cuyos resultados circularon de manera subrepticia pero no se dieron a conocer oficialmente. Al equipo original se sumaron Gabriel Gilligan, activo en fomentar el coleccionismo, y el abogado Luis Incera, quien fue vicepresidente de arteBA junto a Alec Oxenford y cercano a Meridiano. En su momento, la cámara que nuclea a 53 galerías porteñas, de Rosario y Córdoba, había solicitado tener un representante propio en esa Comisión de arteBA, pero antes de que se desencadenara la crisis, los galeristas retiraron la propuesta de participar.

En las últimas semanas, se consolidó el nombre de Andreani y de su segundo, Eduardo Mallea. Claro que afrontar arteBA en este momento presupone un camino de espinas, que será vigilado de cerca y requerirá de todo el respaldo. De hecho, en el último mes había trascendido la decisión de encontrar “una fórmula de transición”, que pudiera pilotear cambios graduales y discretos, bajo el radar -con el riesgo obvio de que éstos acaben siendo cosméticos. Con ese espíritu fueron sondeados varios candidatos para la presidencia, entre ellos el coleccionista Ricardo Estévez. Ninguno de ellos aceptó.

Su paso por el Mamba

La experiencia y la red necesarias para hacerse valer en el sistema del arte internacional y la capacidad personal para acercar coleccionistas del exterior como posibles clientes de la Feria forman parte del perfil indispensable para asumir arteBA. Se trata de requisitos profesionales básicos. Ni hablar de que la nueva dupla tendrá que cumplir con prácticas transparentes, que están en el núcleo de la crisis de origen. Larisa Andreani llega a arteBA directo después de protagonizar una situación al menos incómoda con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), cuya Asociación de Amigos presidió durante dos años. Ella asumió ese cargo en 2018; a comienzos del año pasado el ministerio de Cultura porteño puso en marcha una auditoría interna para determinar las actividades de la desdibujada Asociación de Amigos, luego de que por segundo año se suspendieran las galas a beneficio del Museo. Esa función está descripta en el artículo 1 de sus estatutos. Encargada de vender los maravillosos tomos que edita el MAMBA, la Asociación no habría rendido sus ventas, que debían volver al Museo. Según su área de finanzas, en 2019 solo les pagó los catálogos vendidos durante el año, con atraso y luego de las presiones de la auditoría, de la que no acusaron recibo.

Otro motivo de fricción fue la única actividad de recaudación de fondos que se le conoció a esa gestión, un almuerzo campestre en el Tigre. En julio de 2018 el MAMBA rebrió tras una refacción masiva, que duplicó su superficie y le agregó café y tienda; la inversión porteña fue millonaria. Ni el gobierno porteño ni las autoridades del Museo asistieron al evento que la Asociación decidió hacer en La isla del descanso, es decir, eligiendo una locación fuera de la Capital. Los sponsors habituales se privaron de asistir, al igual que las autoridades del Museo y el jefe de Gobierno, Horacio Rodriguez Larreta, quien apenas se asomó a la galería fotográfica tigrense, con panamás y capelinas, retratado como ocasión social en la revista Caras. Nunca se supo cuánto recaudó el almuerzo convocado a beneficio. Así, el Moderno prestó su nombre para un ágape privado. En noviembre pasado Andreani y otros miembros de la Asociación entregaron sus puestos, por discrepancias con las autoridades del Museo.

En estos siete meses de cuarentena, la nueva dirección de la Asociación Amigos del MAMBA, hoy a cargo de Inés Echevarne, se las ingenió para recaudar y darle al museo la escalera de discapatados en la entrada.

Noticia en desarrollo.

MS