ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE CATU

Che, me alegro de que todos acá estén sobrellevando la cuarentena mejor que Fabi.

Yo no estoy para juzgar a nadie, pero sí puedo decir que las personas que logran recuperarse del consumo de drogas –como es el caso de Fabiana– son titanes ante mis ojos. Titanes.

Fabi vive acá a 200 m y no se mete con nadie (¿ubican lo de “Vive y deja vivir”?). Y me aventuro a decir que bastante bien sobrelleva el paso del tiempo (tiene más de 60) y la cuarentena de miércoles (pensemos que está en el grupo de los que no hemos tenido -o buscado- ninguna excusa para andar yirando por ahí en estos meses).

Te puede o no gustar lo que haga o cómo la ha dejado su adicción, pero se hace cargo de que ha tenido problemas con las drogas y no la veo bardeando ni haciéndole bullying o amargándole la vida a nadie. Es más, entiendo que a algunos incluso ha conseguido llevarles alegría o disfrute.

Por otra parte, nunca la vi cantando en vivo y siempre tuve la idea de que era grandota. Sin embargo, hace unos 10 años, me sorprendió ver que era ella la chica algo menuda que nadaba en el andarivel de al lado (con entrenador personal, el brazo pequeño que asomaba tatuado en el crol, interrupciones frecuentes que daban lugar a quejas, comentarios o tal vez divagues). En ese momento, le dabas unos 15 años menos que a la prima Rambo.