ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JUAN SABATEZ

Ejercí 10 años en el sistema educativo formal obligatorio de Argentina, en el nivel secundario, como docente de Educación Artística para estudiantes de entre 12 y 18 años. Durante mi tiempo ahí dentro, aprendí muchas cosas, pero una de las más importantes es que el sistema educativo es responsable directo de que lxs niñxs dejen de hacer arte visual, cuando crecen.

Desde que tienen 9 ó 10 años, lxs niñxs tienen la materia “Educación artística”, y por ende una autoridad que les dice qué está bien y qué está mal, con puntaje numérico. En la gran mayoría de los casos, quienes ejercen docencia artística no son artistas y, por ende, repiten fórmulas, hacen repetir imágenes, y no fomentan la creatividad ni la aceptación de lxs estudiantes con sus obras. Si a eso le sumamos que muchxs educadorxs taguean con su firma arriba de la imagen que le llevan para corregir, hablamos de falta de respeto y pendejada: les arruinan la imagen con una firma que avala institucionalidad caprichosa.

Entiendo que de los 10 años en adelante aparecen nuevos intereses y la vara de la conciencia juzga mucho más al cómo dibujamos. La música, los deportes, el grupo de amistades son nuevos campos de acción, en su mayoría del compartir, y tal vez eso aleja a lxs niñxs de la práctica individual de sentarse a dibujar o pintar.

Eso, y que lxs adultxs les mientan diciendoles “aaaaayyy qué liiiiindo”, cuando no entienden qué hizo la criatura. Por más chiquitos que sean, se dan cuenta que les están chamuyando. Una buena crítica o simplemente preguntarles qué (re)presentaron en el plano visual ayuda mucho más, no genera desconfianza en la propia práctica.

Pero mientras se siga exigiendo desde la escuela que pintemos los girasoles de Van Gogh, vamos re para atrás. Atrofian a generaciones enteras, miden desde la vara de los genios, y no suelen ver prácticas artísticas de 1970 en adelante. La gran mayoría de lxs docentxs no tienen bibliografía actualizada desde que están estudiando en los profesorados, o no tienen tiempo de investigar, y así se replica el mismo modelo europeizante de copia (que sirve a todas las partes, porque por comparación es más fácil evaluar y poner un número a la “actividad artística”), sin indagar sobre lenguajes contemporáneos, procedimientos creativos o los intereses del aula.

Sí, la escuela es responsable, y sus planes de estudio dinosaurio que están moldeados como entrenamiento para el mundo del trabajo. Porque, claro, no creen ni apuestan a que el arte visual pueda o deba ser un trabajo…