ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ANETANI

No quiero introducirme en la crítica en sí, en las comparaciones entre la obra de un artista y otro, sino en el texto de retractación de Ana Garello.

Antes que nada, retractación y disculpa no son sinónimos, pero en este caso uno podría suponer que a Garello se le pidieron ambas para limpiar, de alguna manera, el buen nombre y trayectoria no sólo de quien ganó el premio, sino de todos los involucrados en el certamen, ya sea por organización o por jurado. Y digo suponer porque no tenemos idea realmente de que fue lo que ocurrió a puertas cerradas entre Garello y la directora, pero sí podemos sacar interesantes preguntas acerca del texto en que todo esto culminó.

El texto comienza aclarando que no nace de una idea particular de la autora, sino de un expreso pedido de una tercera parte, por tanto ya de entrada quien lo escribe se deslinda de la responsabilidad de estar hablando por sí misma, por lo menos en el primer parráfo. No sólo eso sino que agrega haber “omitido un detalle”, pero si esto fuese cierto no habría agregado la respuesta de Stiller quien claramente le plantea que no se da por aludido, pero tampoco deja sin agregar que eso ya se ha visto y que defenitivamente si hay plagio, no es hacia su persona, aunque las similitudes salten a la vista. Es decir, Garello toma efectivamente el detalle que luego dice omitir y lo hace de la boca del aludido Stiller ¿por qué decir ahora que no lo tomo en cuenta entones? Lo que subyace en el texto es que lo hace porque alguien así se lo dijo que debía hacer.

En los parráfos siguientes la autora prosigue a armarse (en inglés queda mejor y sería “weaponized”) en el pedido de la directora una respuesta todavía más lapidaria hacia las instituciones y los involucrados en el certamen de lo que fue el planteo original.

Hago hincapie en esto porque resulta por demás curioso e interesante como lo que debío haber sido a ojos de la directora un intento de disciplinamiento o de poner paños fríos a la situación, escaló solo para darle muchos más argumentos a Garello, quien a su vez la expuso y la dejó en una posición todavía más vulnerable.

No hay en el texto de Garello una disculpa porque para eso existiese, como expresa Janet Bavelas debería expresarse arrepentimiento y responsabilidad, pero el primero brilla por su ausencia y la segunda esta colocada sobre las autoridades al mejor estilo “mira lo que me hiciste hacer”.

En definitiva, es interesante como el argumento adquiere peso y legitimización por los mismos medios que se pretendieron usar para sacarlo de la palestra, demostrando una vez más que burdo e impráctico de tener en posiciones de poder a gente cuyo concepto de control de daños se resume mgnificar la situación, a la espera de que a nadie le importe realmente y seguir en el mismo gatopardismo de impunidad y pseudo-respetabilidad impuesta a dedo que vemos siempre.