Mientras cenaba con mi vecina alemana, ella me contaba que las autoridades del Ministerio de Salud de Alemania estaban interrogando a los productores de la secuela de The Matrix por una fiesta de fin de filmación que habría tenido lugar con la presencia de Keanu Reeves ayer a la noche en Berlín.

Alrededor de 200 personas estuvieron presentes en la fiesta que, según dicen, habría sido disimulada como parte de la filmación con los invitados instruidos a presentarse como ‘extras’ en un intento de que las normas referentes al Coronavirus no fueran aplicadas.

En Berlín, son permitidas las fiestas de hasta cincuenta personas, lo mismo que en el estado de Brandenburg (inmediatamente contiguo), donde la fiesta habría tenido lugar (en los estudios Babelsberg). De acuerdo a la ley, los invitados tienen que registrarse con anterioridad mediante un formulario de ‘higiene’ que debe ser aprobado por las autoridades. Los invitados, una vez en la fiesta, tienen que comportarse de acuerdo a los principios de distanciamiento social y usar barbijo en todo momento.

A pesar de esto, el diario Bild informa que una mujer de 39 años atestiguó que muchos no usaban mascaras y que no había instrucciones del director que justificara la creencia de que se estaba filmando. La fiesta fue organizada por Lana y Lilly Wachowski y comenzó el miércoles a las seis de la tarde y terminó el jueves a las cuatro de la madrugada, aproximadamente. En la puerta el codigo de ingreso era ‘Icecream’. Keanu Reeves asistió con su pareja, la artista, Alexandra Grant y se retiró un par de horas despues de comenzada la fiesta. Este escandalo es raro en la carrera de una estrella como Reeves, caracterizada por la introversion. J A T