ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE LJO

Yo no sé si me voy a vacunar con la vacuna rusa, sí sé que me vacunaré con la vacuna que parezca ofrecer mayor confianza según los estudios publicados y esté avalada por la mayor cantidad de organizaciones científicas. Pero sí sé que me vacunaré, como ya me vacuné contra la viruela, el tétanos, la difteria, el sarampión, la tosferina, la polio, la hepatitis y la fiebre amarilla. Yo sí alcancé a ver gente con secuelas de viruela y polio. Para mí la vacunación no está en duda, como no lo estaría para cualquiera que agarre un libro de historia. ¿Por qué floreció la costumbre de echarse polvos en el rostro en las cortes europeas? Porque estaban llenos de cicatrices por las epidemias que los azotaban. Isabel I tenía la cara agujereada de la viruela que le había dado. Ya ni hablemos de que las mujeres teníamos que parir como conejas y arriesgar la vida en los partos, porque había que asegurar descendencia a cualquier costo, dado el hecho de que la mayoría de los niños la palmaban en la primera infancia. Es increíble que hayamos regresado a un punto de discusiones medievales. La discusión no debería ser si nos vacunamos o no, sino qué vacuna usar y cómo asegurarse que sea la correcta.