Grete Stern

 

Lo único que podría redimir a Jazmín Lopez quien, se apresta a inaugurar muestra en Ruth Benzacar es que ese nuevo plagio (esta vez a Grete Stern) con el que su galería promociona su muestra sea parte de una estrategia conceptual de copia post-moderna al estilo de las que consagran a Pablo Siquier o Gachi Hasper como artistas Derridianos.

 

Pablo Siquier

 

En ellos, la copia es puesta en abismo al punto que se pierde la noción de que alguna vez hubiera habido un original. Sin embargo, una mirada informada se da cuenta de que este no es el caso en Lopez ya que si en Siquier hay una tematización del proceso de copiarse a sí mismo al borde de la locura y Hasper, la copia parece serializarse tanto que pierde noción de los límites del cuadro (como si se hubiera roto la fotocopiadora), en el caso de Jazmin Lopez la copia del surrealismo modernista de Stern es literal y ocurre medio siglo despues sin hacer absolutamente nada con ella. Si esto es una estrategia conceptual que alguien, por favor, me la cuente porque mientras tanto esto es un liso y llano plagio tanto a Stern (hacia la derecha) o hacia Sherrie Levine (hacia la izquierda).

Sherrie Levine

 

Esta no es la primera vez que Jazmín Lopez hace gala de su parasitismo. En sus años de cercanía a Adrián Villar Rojas, a traves de quien accedió a esta galería, hizo cortos cuya narrativa y estética copiaba al punto del plagio al cine canónico de la subalternidad del nuevo milenio argentino de cineastas como Lisandro Alonso, por ejemplo. La pregunta, en este punto, es cómo una galería como Benzacar representa a semejante plagadiora. La respuesta creo que es doble. En primer lugar, esto es una nueva prueba de lo desinformada y poco sofisticada de Orly Benzacar y familia que persiguen estilos y ‘looks’ en lugar de proyectos artísticos. En segundo lugar, sospecho que la estrategia de Orly es representar mujeres y en este caso lo que debe ver en Lopez es el homenaje de una joven (no tanto) a otra mujer artista del pasado como si se creara una genealogía ‘feminista’. Este es el tipo de esencialismo pseudo-feminista que no hace otra cosa que reafirmar una y otra vez el mantra de que la mujer está menos capacitada que el hombre (literalmente, al punto que necesita copiar) lo que acaba siendo un disparo en el pie del proyecto que suponen apoyar. En dos palabras, o mejor tres: un verdadero papelón! J A T

 

Gachi Hasper