ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE LJO

A ella la eligieron y la usaron. Tenía 20 años cuando se casó, eran los 80, tenía una educación muy pobre a pesar de ser elite, nació en una familia de mierda, cayó en una familia de mierda, se casó con un tipo de mierda y no tuvo a nadie que la guiara en cómo canalizar su despecho. Hizo muchas estupideces, pero intentó jugar el juego que le enseñaron (cógete a todos los que quieras como Margarita y Felipe de Edimburgo) con las armas que tenía a mano: figura y carisma mediático.

El tiempo ha hecho buena a Camilla, porque ahí sigue conn Carlos y parece tan campechana, en el sentido positivo que le decían a Juan Carlos de España, o sea buena gente y sencilla, pero al igual que Juan Carlos, la Camilla fue una víbora manipuladora en un montón de situaciones. Ella aprobó a Diana porque pensaba que era fácil de manipular. Ni ella, ni Carlos, le dieron una oportunidad a ese matrimonio de funcionar. Cuando Camilla estaba cerca, ella era la esposa, no Diana. ¿Y hay que sentir lastima por ellos? Hicieron las cosas mal desde el principio y ahora tienen que cargar con la peor de las rivales: una muerta joven en situaciones injustas. Ni modo, a apechugar.

Ah y si la Diana no se hubiese vuelto manipuladora, no se habría ido de ese matrimonio con la custodia de sus hijos y sus buenos millones de libras esterlinas. Éste es un caso de: yo no era así, me volvieron así.

Un ejemplo tonto de su vida en esa familia: para navidad resulta que los Windsor se regalan lo más barato que encuentran. Diana, en su primera navidad, se gastó fortunas en darle regalos a sus parientes políticos. Finalmente, había emparentado con la familia monárquica más famosa del mundo. Cuando abrieron los regalos, ella se sintió fatal. Quedó como una pretenciosa, cuando el marido habría podido contarle que costumbres tenían en su casa. Bueno, eso era Carlos con ella, un tipo indiferente y ausente, que la dejaba hacer el ridículo, para luego reírse con Camilla. En otros aspectos, el Carlos se ve simpático, pero con Diana, según todos los relatos, nunca tuvo la intención de tener ni una amistad. Era una incubadora que debía haber tenido claro su lugar. Otra anécdota, cuando empezó con la bulimia de nuevo, en lugar de ayudarla, le decía a Camilla que le daba asco su aliento a vómito.