ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PEPO

No creo que la cosa venga por el lado del marketing, porque esta gente no tiene nada que vender, ni quien se lo compre.

En un país donde no hay real consumo ni mercado, con “elites” ociosas, parasitarias, cabotajeras y chorreantes de grasas polisaturadas, el vínculo entre “arte”, hobby y deporte se vuelve mas bien promiscuo. Es más, el arte deviene la continuación del hobby por otros medios. En ese contexto, la idea de “plagio” se les hace difícil de entender: “¿yo no puedo jugar al yenga porque otros lo juegan en Berlín? Pero claro, si justo ahí me lo compré!!”.

Digamos que nuestras elites parecen entender el arte como una especie de franquicia performativa que ellos adquieren para estar a tono con lo que (según creen) “se hace afuera”. Eso es hacer arte: ser el primero que lo trajo acá. Son Jorge Newbery, pero con el globo ya pinchado.

 

ANGELA DE LA CRUZ