ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE LJO

Trato de darle bolas a todos. Esta pandemia ha hecho que me interese por el destino de gente con la que hace tiempo no hablo, pero cuando pienso en reunirme (y me reúno) priorizo en la gente con la que he construido lazos más profundos. Con algunos coincido en la forma de cuidarnos, pero creo que lo que más prima es el mutuo respeto: ninguno obliga al otro a hacer algo que no quiere, sino en buscar situaciones intermedias. Lo que extraño son los espacios para conocer gente nueva. Yo realmente no suelo quejarme de los amigos. Uno hace los amigos que quiere hacer en un momento determinado y no todas esas relaciones tienen por qué ser iguales. Tengo amigos que me han acompañado en situaciones complicadas y otros que eran solo para ir a cine. Y con los dos disfrutaba de la vida. Tengo amigos que no veo por años y cuando nos encontramos es como si el tiempo no hubiera pasado. Hay otros que digo ¿Yo era amiga de él? O tengo amigos con los que hablo todos los días y no quiero que eso cambie. El problema muchas veces es uno que está buscando algo en el otro que nunca ha dado, que no quiere asumir que la gente cambia o que la vida está hecha también de muchas relaciones superficiales. Diría que en este punto lo que extraño, además de la posibilidad de hacer nuevos amigos, son las relaciones casuales. Es volver a ver al encargado calvo que me atendía en el Gaumont con una sonrisa cada vez que iba. Mi vida estaba llena de encuentros informales pero muy agradables en lugares a los que iba solo por placer. No eran amigos, ni su nombre sabía, pero eran parte de esos lazos comunitarios que uno va tejiendo por los lugares que recorre. Y esos lugares ya no los recorro porque están cerrados o porque me quedan muy lejos y lo pienso dos veces antes de trasladarme por algo no esencial.