El modo en el que fue comunicada la separación de Horacio Rodriguez Larreta y Barbara Diez es sintomática del momento cultural que estamos atravesando por lo manicureada y opaca. Desde ya, estamos hablando de una pareja que ha venido representando como pocas el ethos de Cambiemos de manera mucho mas clara que Mauricio Macri y Juliana Awada. El anacrónico perfil de ama de casa/geisha entrenada para dar placer a su marido característico de las mujeres de la decada del 50 y del Proceso corporizado por Awada no es compatible con el lado emprendedorista del Pro.  Mientras el ex Presidente y la ex Primera Dama eran modelos del heredero y la heredera porteños que no necesitan trabajar, Rodriguez Larreta y Barbara Diez construyeron su relación a partir de un discurso del trabajo y la eficiencia. El tráfico de influencias ejercido y tercerizado a través de la empresa de organizacion de eventos de la Diez bordeó en muchas ocasiones el escándalo. Esto es algo que en un pais con leyes estrictas anti lavado de dinero y anti corrupcion hubieran sido directamente impensables.

Asimismo, los medios se hicieron eco de la noticia de dos modos: la gran mayoría no dudó en afirmar que la pareja se separó con la excepción del house organ del Pro, el diario La Nación que, en su lugar, optó por un perfil incompatible por lo moderno con su linea editorial afirmando que no están separados sino ‘distanciados’ ya que lo que estan atravesando es un ‘impasse’. En el ultimo párrafo de la nota de La Nación  y de manera un tanto idiosincrática se intenta cambiar de tema con un ‘business as usual’ diciendo que el intendente salió hoy a recorrer las obras de integración urbana del Barrio Rodrigo Bueno con la Ministra María Migliore. Me pregunto si este cambio de tema recubierto de una patina de profesionalismo al lado de otra y más joven mujer no prepara el terreno para lo que viene porque me cuesta pensar que alguien de la ambición de Barbara Diez haya decidido dar por terminada una relación de veinte años, en el pico de la carrera política de su marido quien posiblemente se perfila con buenas chances para la Presidencia si no hay alguna razón más fundamental. Desde ya lo único que se me ocurre son los cuernos. No sé, digo. J A T