A un mes de la muerte de Maradona y en un país, integralmente, necrófilo, la campaña de afiches en la que Juanita Viale parecer estar en camino a tener un orgasmo con los ojos de La Vieja de Mierda a sus espaldas haciendo las veces de cielo antropomorfizado es la imágen que mejor resume un momento cultural muy específico de la Argentina. La tradición de los cielos antromórficos no es nueva y se remonta a cierto romanticismo inglés de principios del siglo XIX como los de William Blake y tambien al simbolismo nórdico de principios de siglo XX con Munch, por ejemplo. Sin embargo, en el afiche en cuestión es arrojado a un remolino de sentido con la inclusión de ese título: ‘Ella vuelve’. El mito del regreso en la Argentina está históricamente cargado de un traumático simbolismo político. Quién vuelve? Eva Juan Perón? Cristina Kirchner? Este gambeteo polisémico de la mano de una confesa macrista como LVdM le agrega aún más potencia a una imágen que represnta a una anciana que viene de estar guardada por miedo al COVID.

La diferencia de proporciones indica, obviamente, diferencias no solo de edad sino tambien de reputación y supuesto prestigio. Si Juanita es alguien, parece decir el afiche comisionado por su hermano, lo es porque literalmente detrás de ella está la abuela. Pero la proyección colosal de la imágen de la abuela como si fuera King Kong y Juanita, la Jessica Lange autóctona, tambien aparece como una declaracion de voluntades. Es como si LVdM se hubiera muerto y sus particulas esparcidas en el firmamento se juntan por una última vez para mirarnos desde ese lugar superyoico en el que esta mujer nos ha venido mirando. Dado que LVdM es un factor constitutivo del trauma transgeneracional de una Argentina que se niega a cortar el color umbilical aún cuando sus padres están miuertos, el afiche apela a la violencia simbólica más bruta y pone el cuerpo de Mirtha como pavo de navidad, un tanto rancio, por cierto. J A T