La nota de ‘El Destape Web’ es la otra cara de esa moneda del periodismo argentino investido en encontrar cualquier excusa para atacar a todo aquel que tenga algún lugar reconocible del otro lado de ‘la grieta’. Es por esto que las sentimentales declaraciones de Pablito Ruiz sobre el supuesto ‘bullying’ que recibiera de Miguel del Sel les vinieron como anillo al dedo y permitieron catalogar esa experiencia como un  ‘calvario’ de ‘mucho dolor’. De la noche a la mañana y en tiempos navideños, la Ruiz se transformó en Jesucristo.

No habiendo visto nunca el programa de Mirtha conducido por su nieta, puedo comenzar diciendo que lo que  verdadero dolor y es un verdadero calvario es el tono monocorde y el ritmo cansino de la voz de Juanita Viale que no puede calificarse mas que como narcoléptico. Ni hablar del styling con aros dorados noventosos y estampado semi Pucci con maquillaje tipo Kiss Covideano.

Respecto de Pablito Ruiz, según lo que declara, parece confundir  la crueldad de esa institución de autodisciplinamiento heteronormativo que es el ‘closet’ con las burlas de del Sel que, dicho sean de paso, son crueles pero, al mismo tiempo, son constitutivas de un tipo de humor que se ríe del objeto de burla pero también lo homenajea y prueba de eso es que la burla ocurre, ni mas ni menos, que en el living de Susana Giménez; un lugar que para Ruiz es una plataforma de promoción invalorable. Dicho de otro modo, Pablito Ruiz solo aburre por lo que se necesita de un del Sel que genere el tipo de circo que ese público necesita.  Culpar a del Sel porque las discograficas le pidieran que fuera más masculino (ya que su publico adolescente era casi enteramente femenino) me parece una injusticia. De hecho, el humor de Del Sel lo levanta en el momento en el que su carrera se apaga precisamente porque deja de ser convincente para ese publico adolescente femenino que se da cuenta de que su ‘galán’ no lo es tanto. Tal vez sea por esto que durante la charla con Juana Viale el vuelve una y otra vez a la comparación con Ricky Martin quien sí pudo mantener esa fantasía todo ese tiempo. Esto que estoy diciendo muy al pasar es un clásico en el arte gay: la diferencia entre el actor afeminado que no puede hacer Hamlet y el actor homosexual con pinta de macho que parece ser el único que puede captar esa sensibilidad (del ser o no ser) al tiempo que genera la fantasía de la heterosexualidad: Rod Hudson, Ian Cherleson, Ian McKellen. Pablo Ruiz no puede culpar a Del Del por no parecerse a Rock Hudson sino que tiene que hacer con los elementos culturales que el sistema deja a su disposición lo que pueda y en esto hay grandes ejemplos para un lado y el otro. Desde ya, esto requiere muchísima energía.

Dicho de otro modo, el ‘closet’ argentino ha sido y, supongo que aún es un lugar muy cruel y, desde ya, sobre-exponerse con manierismos femeninos potencia el efecto del dolor si uno elige el lugar de la vīctima. El estigma del SIDA y de ‘la peste rosa’, como dice Ruiz, ha sido una espada que ha pendido sobre nosotros desde los ochentas pero no solo como un fantasma sino tambien llevandose a nuestros amigos y referentes gays. Yo lamento que a Pablito Ruiz le moleste ese estigma por asociación pero hay otros que podríamos no tenerlo por asociación sino por portación y decidimos no victimizarnos. Son diferentes modos de vivir la vida y relacionarse con nuestra propia cultura.

Habiendo dicho esto, hay algo de la victimizacion de Pablito Ruiz que no me gusta y que supongo es una estrategia facil para posicionarse en el contexto posterior al #NiUnaMenos. Sin embargo, esto llega demasiado tarde y hoy, los modos de resistencia deben ser mucho menos sumisos y mas al punto y, como sugiero en mi ultimo Lanpodcast, haciendo lo que uno debe hacer construyendo nuestros propios margenes y no mendigando un lugar en el centro. J A T