Es ley! derechos de género en Latinamérica al ser el país más grande que, al día de la fecha, haya legalizado el aborto en el continente. Esto ocurre en medio de una pandemia lo que hace a la gesta aún más impresionante y a la decisión del gobierno de instalar el debate en medio de ella es, por decirlo de alguna manera, llamativo. Pero es ley y esto es lo que importa aunque lluevan los contagios. Como es de público conocimiento, la ley legaliza la terminación del embarazo en las primeras 14 semanas y esto hace que sea una de las leyes más progresistas del mundo. Según, Alberto Fernandez mas de 3000 mujeres murieron como resultado de abortos clandestinos desde el retorno de la democracia en 1983.

La sanción de esta ley significa que la Argentina se convierte en el tercer país de Sudamérica en permitir abortos tras que Uruguay y Guyana decriminalizaran esas prácticas en el 2012 y 1999 respectivamente. En Latinamérica, Cuba legalizó el aborto en 1965 y la Ciudad de Mexico y el Estado de Oaxaca hicieron lo propio más recientemente. El hecho de que esta sanción ocurriera en la tierra natal del Papa Francisco seguramente enviará ondas expansivas a nivel global y es, sin duda, una de las mayores derrotas de su Pontificado. El rol de la religión no debe ser minimizado y sobretodo si se tiene en cuenta el creciente poder de las iglesias evangélicas que han puesto en jaque a los gobiernos progresistas de la región, incluso, expulsandolos del poder como fue el caos de Brasil. Sin ir más lejos en nuestro país vecino, los abortos son solamente permitidos en casos muy extremos como violación o riesgo de la vida de la madre mientras que en otros como República Dominicana o El Salvador están totalmente prohibidos.

La sanción de la ley en la Argentina va a energizar los recientes pedidos de activistas colombianas para que la Corte Constitucional retire al aborto del régimen penal mientras que sus contrapartes chilenas se encuentran en plena lucha porque la nueva constitución expanda los derechos de la mujer. En Brasil, el feminismo está esperando que la Corte Suprema de Justicia decida a su favor en una decision del 2018 bloqueada por los evangelistas que buscaba la decriminalización del aborto en las primeras semanas de embarazo. Es en este contexto regional que el logro argentino da necesarias esperanzas al final de un año, por demás, terrible para todos.

Esta victoria no ha sido fácil y es el resultado de cinco años de protestas y marchas en la Argentina a partir de que en Twitter apareciera el #NiUnaMenos. La primera marcha tuvo lugar el 3 de Junio del 2015 y fue en reacción al asesinato de Chiara Paez de 14 años quien fue encontrada enterrada debajo de la casa de su novio tras ser asesinada a golpes con algunos meses de embarazo. La periodista Marcela Ojeda dijo entonces: ‘No vamos a reaccionar? Nos están matando!’. Tras esto un grupo de periodistas comenzaron a twittear con el hashtag #NiUnaMenos lo que derivó en las primeras marchas de muchas más en las que decenas de miles de mujeres salieron a la calle para dirigirse al Congreso de la Nación. Desde ese momento, nada sería lo mismo.

El año siguiente, las feministas Argentinas organizaron un paro nacional en respuesta a la violación, asesinato y empalamiento de Lucía Perez de 16 años en Mar del Plata. Fue tras la marcha del 2015 que las organizadoras del #NiUnaMenos se dieron cuenta que esas movilizaciones contra el femicidio podían y debían incluir el reclamo por la legalización del aborto. Inmediatamente adoptaron un pañuelo verde, un símbolo que rapidamente se extendió al respeto de los países latinoamericanos donde el color verde se convirtió en el símbolo de la lucha por los derechos de las mujeres. Desde ya, el pañuelo verde establece una asociación visual con las Madres de Plaza de Mayo quienes llevaban pañuelos blancos en su lucha por saber el paradero de sus hijos desaparecidos. Esta genealogía de madres biológicas y ‘sororas’ por afinidad plantea una desencialización de la causa feminista que no debería ser pasada por alto.

El activismo #NiUnaMenos sufrió una aparente derrota en Agosto del 2018 cuando el Senado presionado por la Iglesia Católica y con la indiferencia del gobierno de Macri rechazó una ley similar rechazó el proyecto que venía con media sanción de la Cámara de Diputados. Sin embargo, la elección de Anibal Fernandez con el poder real de Cristina Kirchner detrás quien buscaba redimir su indiferencia por el tema durante su paso por la Presidencia trajo esperanzas para poder reformular el debate sobretodo cuando dijo en Noviembre pasado: ‘La criminalización del aborto no ha alcanzado nada’. Sin embargo, la clave fue el asambleismo de las mujeres que tomaron la calle y las redes sociales para mantener el debate encendido. J A T