ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ANDEN

Finalmente el lobby internacional logró su objetivo y se sancionó la ley de aborto en nuestro país. Porque no, no fue la militancia, ni el tiempo, ni las peleas, ni las performances ni las miles de horas de discusión y gritos que apuntaban a obligar a pensar al otro que esto era realmente una urgencia en un país atravesado por una guerra económica como el nuestro. No, no fue nada de eso, y no es por quitarle valor al esfuerzo sincero de quienes realmente creen que conquistaron un derecho, sino porque necesitamos ver quiénes son los que realmente ganan con todo este desgaste masivo y esta nueva ley, que no le da nada al pueblo pero le da mucho a los privados.

¿Por qué no le da nada al pueblo? Porque como ya expuse muchas veces, la ILE (interrupción legal del embarazo) ya está vigente hace años en hospitales públicos y se sigue ampliando la cobertura, de modo que la excusa de que “las pibas pobres mueren” caducó hace rato, de la misma manera que caducó el reclamo por el Misoprostol que pasó de valer más de 10mil mangos en el “mercado negro” a un promedio de 3mil en cualquier farmacia desde hace ya dos años y ahora lo quieren llevar a $400, obviamente subvencionando a las farmacéuticas y laboratorios para que ese precio sea posible. Así que no, no se logró un derecho más, porque ya estaba todo legislado y progresivamente se fue avanzando sobre esto, aún a pesar del rechazo creciente que la discusión generó en nuestra sociedad.

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Pero los que sí ganan y mucho son los laboratorios, que no sólo reciben subsidios y recibirán más aún, sino que también pueden trabajar legalmente con las clínicas abortivas (que las hay hace décadas en nuestro país) para el tratamiento de los “residuos” provenientes de estas prácticas ahora legalizadas, poniendo en evidencia que la vida humana es un gran negocio y ahora tenemos una vidriera más habilitada para avanzar en el proceso de convertirnos en mercancías. ¿Eso es conspiranoia? No, es objetividad, pero para comprenderlo necesitamos salir de los ámbitos donde manda la emoción y la razón pasa a ser tan sólo una forma de reafirmar la creencia propia más allá de la evidencia.

Vientres subrogados, venta de bebés por catálogo, descarte de vidas “defectuosas”, experimentos embrionarios, clonación, vida de probeta… ¿fantasías? No, realidades. Y tienen muchos años de existencia, tantos que han logrado vender todo esto con mucha publicidad y prensa, haciendo que parezca más un show que una aberración. Porque también es sabido hace años que se estudia el material genético humano, que se ha descifrado el genoma, que se buscan distintas alteraciones a nuestra naturaleza y que también (y van de la mano porque son las mismas empresas) se nos va envenenando y perjudicando sistemática y progresivamente, sobre todo con las excusas de la “eliminación del hambre”, que le dio la luz verde a los agrotóxicos que venían a aumentar la producción para que tengamos más alimentos y que terminó en la conversión de los alimentos en “commodities” mientras tenemos cada año más chicos malnutridos y desnutridos, y con la sustitución de la naturaleza por la ciencia, que nos dice que mejor que tomar sol es tomarse una pastilla que te brinde la vitamina D que te da gratis la existencia en nuestro planeta.

Entonces, si todo estaba camino a despenalizar las prácticas abortivas en los casos en que realmente fuera una cuestión de salud la que se debatía, ¿por qué se necesitaba la ley? Bueno, para habilitar todo lo anterior y que los abortos provocados por los venenos que nos tiran y nos terminamos comiendo pasen a la estadística oficial y que la práctica legal de parte del Estado encubra las responsabilidades que tienen las multinacionales que nos están saqueando y envenenando sin reparos.

Por eso impera que nos dejemos de gritar por las consecuencias de las cosas cuando lo que necesitamos es ocuparnos de las causas, y si estamos atravesados por la violencia, la desidia y la injusticia no es porque la Argentina es inviable o somos una mierda, sino porque mientras entre hermanos nos peleamos nos devoran los de afuera, aprovechando que algunos de adentro se venden y nos venden por dos monedas.

Hay intereses, hay negocios y hay información disponible para quien la quiera buscar. Es cuestión de hacernos cargo de nuestro destino para transformar la realidad. Urgente es que no nos fumiguen más y que haya comida buena y abundante en todo hogar.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL BAREBACKING SUBCULTURAL