ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE DIEGO AVILA

Una discusión franca y honesta sobre barebacking en el mundo gay era y continua siendo muy necesaria en estos tiempos que corren, así que gracias Rodrigo por abrir el espacio.

Vayamos por parte. El sexo con preservativo es una construcción social que nació de la necesidad de supervivencia en los 80/90 en respuesta a la epidemia del HIV/AIDS, y de alguna manera vino a negativizar todo lo “ganado” durante la revolución sexual gay de los 60/70. A los hombres gay que queríamos sobrevivir nuestra propia sexualidad (fíjate la locura de esto que estoy escribiendo) se nos requería que adoptemos practicas sexuales “seguras” (cuando fue el sexo “seguro”? En qué momento se pensó que algo lúdico y exclusivamente instinctual podia ser “cuidado”. Un oxymoron total) que no iban acorde con lo que se requería del resto de la población heterosexual. Para los hombres gay que crecimos y desarrollamos nuestra sexualidad en los 90 el barebacking se convirtió el pecado, mala palabra, mientras que para los heterosexuales continuo siendo “just another Saturday night”!

Esto trajo un desgaste sexual profiláctico que hoy esta generando una segunda revolución sexual gay, y muy necesaria en mi humilde opinion. En sexología se habla de que los seres humanos podemos expresar nuestra sexualidad en base a 4 cornerstones (o cuadrantes/esquinas) del eroticismo. Una de esas esquina es disfrutar de la sexualidad a través de “violar prohibiciones”, also de lo que los gay sabemos y mucho, y solo basta ir por Hampstead Heath en Londres un sábado por la noche. Aquí entra el barebacking como una expresión mas de disfrute erotico, porque la prohibición que se esta violando ya gracias a medicaciones retroviral y PreP no es mas la prohibición de no dejar entrar a la “parca” adentro de nuestro cuerpo; la prohibición violada en el 2021 es esa que impone la homonormativa: la asimilación a los estándares y construcciones heteronormativos, pero ahora proyectados sobre el mundo queer.

El gran problema es que el barebacking ha tenido en estos últimos 15 años muy mala publicidad debido al movimiento chemsex que tanto se ha expandido en el mundo gay masculino. Me parece saludable comenzar a desprender esta práctica de ello y permitirnos a los hombre gay verla como otra expresión sexual y erotica mas, ya no con sabor a autodestrucción sino con el disfrute de algo que se nos ha sido prohibido, juzgado y avergonzado desde hace décadas. Y, como toda practica sexual, celebra la decision opciones que todos tenemos como adultos autónomos, de practicarla, hasta que punto y tomando que tipo de riesgos.

Humilde opinion…