Habiendo formado parte del grupo de gestores culturales que impulsó el ‘mecenazgo cultural’ allá por la década del noventa, debo confesar que veo cada vez como más evidente que los mecanismos mediante los cuales el mismo es otorgado plantea dos problemas que sólo podrian ser remontados con una muy vigorosa vocación políitica. El primer problema es que Avogrado se ve en la obligación de publicitar su caracter democrático lo que no redunda en una politica cultural sino en una dádiva dada a muchos. En segundo lugar y muy vinculada con la primera, la relación entre dádiva y distribución entre amigos y apellidos conocidos es preocupante: Lopez Anaya, Libedinsky, Benzacar, Jozami, Minujin, Aldo Sessa, etc. El otro gran problema es la naturalización de esa violación al espiritu de la ley segun la cual las instituciones publicas compiten con las privadas a traves de sus asociaciones de amigas para llevarse lo que no les corresponde. Esto plantea, como voy a mostrar, un problema adición que es que esos funcionarios al recibir el dinero de esta manera no tiene que rendir cuentas.

En primer lugar y respecto a la politica de Avogadro en materia de mecenazgo cultural, podríamos decir que cuando no se sabe elegir porque no se tiene la capacidad para hacerlo, se pasa a usar la excusa de la ‘democratización’ dandole muy poco a muchos. En la politica del mecenazgo cultural de la Ciudad si algo falta es un criterio claro. Es como que a algunos ‘grandes nombres’ no se les puede negar el ‘favor’ y luego tenemos proyectos individuales muy solipsistas que no redundan en ningun bien para la comunidad. Por ejemplo, el financiamiento del catálogo razonado de Gaspar Libedinsky. Excuse me?

El otro problema es que al querer distribuir entre tantos para conformar a tantos se reparte muy poco por lo que el impacto del programa de mecenazgo es mínimo y probablemente esos proyecto, finalmente, no puedan ver la luz del día. No obstante esto, a los organismos estatales son a los únicos que se les da, sin discusión, grandes montos y como dije antes, esto es ilegal. Por qué?

Digo que es ilegal porque al darles la guita via mecenazgo, esos funcionarios (Jorge Telerman en el Complejo Teatral, por ejemplo) no tienen que hacer ninguna discriminación de cómo la gastan. Lo único que tienen que presentar son facturas legales pero, por ejemplo, podrían estar contratando a familiares y nadie les podría pedir explicaciones. Como vemos, el Mecenazgo de la Ciudad presenta muchos problemas y esto es algo que este blog viene planteando desde hace mucho tiempo. J A T

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