ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PABLO

No creo que estén dadas las condiciones para que surjan buenos humoristas argentinos. Quizás los humoristas están muy deseosos de satisfacer a su audiencia y tienen miedo de hacerla enojar, en un país donde decís algo que no cae bien e inmediatamente los que hasta hace poco te aplaudían, te sueltan la mano y cancelan. Tampoco existe una industria que impulse talentos y les permita trabajar sin pasar hambre, y por lo que vi las veces que fui a ver comedias al teatro o stand up, el público argentino pone la vara muy baja.

¿O el problema es que nos dimos cuenta que estamos mal, pero realmente mal mal como sociedad, y con nulas esperanzas de mejorar? Para hacer humor necesitas estar mal pero poder ver la luz al final del túnel, como los yanquis que saben que están mal pero siguen creyendo que si se ponen las pilas cualquiera puede ser presidente. Incluso el humor británico, mucho más ácido y pesimista que el yanqui, en el fondo se hace con orgullo inglés.

Algunos sketches de guille aquino me gustaron, pero se repite mucho, lo mismo pasa con Campa y Capusotto. Encontraron una fórmula para hacer reír y la reutilizan, y nada más aburrido a que te quieran hacer reír siempre con la misma fórmula. Migue Granados corre con la ventaja de ser gordo y boludo, y a veces es rápido para las contestaciones, con Garabal armaron un programa por momentos aceptable, con columnistas que saben de sus respectivos temas, pero les falta lucidez para ser comediantes agudos.

Se necesita coraje, mucha materia gris, sensibilidad, conocimientos y por supuesto practicar la hiper sinceridad para hacer humor estúpidamente brillante como Jerry S, Louis, Ricky Gervais o Chapelle… esos tipos son genios que por lo general se apoyan en otras mentes brillantes más o menos conocidas, en una industria de la comedia y un público al que no temen pero que pone la vara alta.

El humor es cosa seria. Solo los buenos comediantes salvarán al mundo.