ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE COLETTE

“Hechizada aún por mi sueño, me sorprendo de haber cambiado, de
haber envejecido, mientras soñaba. Con trémulo pincel, podría pintar,
encima de este rostro, el de una lozana niña bronceada por el sol,
sonrosada por el frío, unas mejillas elásticas que acababan en una esbelta
barbilla, unas cejas móviles prestas a fruncirse…Hay que envejecer. No
llores, no juntes unos débiles dedos suplicantes, no te rebeles: hay que
envejecer. Repítete estas palabras, no como un grito de desesperación,
sino como recordatorio de una partida necesaria. Mírame, mira tus
párpados, tus labios, levanta los rizos de tus cabellos sobre las sienes: ya
empiezas a alejarte de tu vida; no lo olvides. ¡Hay que envejecer !”