ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE MARTIN

Después de haber visto Paquita Salas, intuí que Veneno iba a ser una buena serie.
No es buena. Es excelente.

El elenco es maravilloso, y continua con ese humor drama muy característico de los Javis, aunque tiene un peso mayor el drama, ya que Cristina muere en una situación nunca aclarada.

La serie es cruda, la vida de Cristina puede ser la vida de cualquier chica trans, aunque en su caso aparece la visibilidad que le dio la televisión, ni más ni menos que en los 90, en plena globalización de medios, en pleno ajuste neoliberal, en pleno cambios y reconfiguraciones empresariales y político-culturales que se hacen muy visibles en la serie cuando uno mira desde el 2020 la década del 90. Es España pero bien podría ser Argentina en el menemismo.

Es muy interesante la tensión que transita la serie entre Cristina trans y Cristina como La Veneno, en la televisión. Además de todo, cuando me puse a ver videos de Cristina verdadera (hay miles en youtube) me resultó una persona sumamente interesante. Cuando comenta su paso por Argentina (en el programa de Susana Giménez, que dicho sea de paso, todavía no apareció el video de ese programa) además de criticar a Susana (“esa mujer está operada hasta el coño”) dice que Argentina había salido de la dictadura y se notaba. Es algo exagerado su comentario, pero no por eso verdadero, ya que ella notaba mucha represión todavía en nuestra sociedad.

En otra de las entrevistas donde comenta su paso por la cárcel en España, explica que “allá adentro, estaba Franco”. Ni Foucault pudo decir tanta verdad en una oración.
Las tres actrices que hacen de Cristina (en la juventud, en su esplendor televisivo y luego de la cárcel), no pueden hacerlo mejor.

La Noemi Arguelles (Yolanda Ramos) que brilla en Paquita Salas, acá aparece como Paca La Piraña, una mujer trans que fue verdaderamente amiga de Cristina (y quien le puso el apodo Veneno). Su laburo es maravilloso, conocer algo de su historia de vida y además el dialecto… los dialectos que se entrecruzan en la serie, son un hallazgo. Que cada uno/a hable según su lugar, es otro acirto. Las series españolas están siendo muy lavadas en su lenguaje, evidentemente para ser consumidas por el mercado internacional. Acá los Javis hacen que cada personaje hable como tenga que hablar, aunque haya que hacer un esfuerzo a veces para entender algunas palabras. Y Paca la Piraña y Cristina tiene un decir que es realmente magnético para el espectador.

No vi la segunda temporada de Pose. Pero a simple vista, comparto lo que LJO comentó y agrego que la serie norteamericana en definitiva siempre va de la mano de cumplir los sueños, del desarrollo personal, de NY como lugar donde poder ser alguien, de los valores, de cierto sueño americano al que todos y todas aspiran.

En veneno no hay esto. Hay mugre. Hay maltrato. Hay dolor. Hay algunos momentos de gratitud, solidaridad y sororidad entre las trans, que le aportan mucha ternura y conciencia (conciencia de ser trans), hay lucha, hay un presente que mira el pasado de las primeras y hay una mirada hacia cómo será el futuro.

Y eso se ve también en los cuerpos de cada una de las mujeres trans. Porque Foucault también dice que el poder se aplica sobre los cuerpos. La violencia que ha sido aplicada en esos cuerpos es una de las sutilezas que también maneja la serie en varios de los personajes.

Hay mucho para analizar de la serie. Seguramente acá aparecerán varios comentarios interesantes para debatir. Esa persona que se construye como mujer a sus 30 años, que cuando lo logra, se lleva el mundo por delante con su belleza y su magnetismo en los medios, sumamente lúcida y frágil a la vez, que sólo buscaba ser aceptada por su madre, algo que nunca sucedió y que se va mostrando capítulo a capítulo, desde diferentes aspectos. Me parece que ese desamor que atraviesa la existencia de Joselito y luego Cristina, es fundamental para entender su existencia.