Dejé pasar una semana para que se calmaran las aguas y poder reflexionar sobre el apriete del gobierno de Alberto Fernandez a nuestro querido Brad Pitt Bull. Resulta que el chupamedias oficial de un conocido cantante muy cercano a CFK copió conversaciones privadas de Brad para mostrarselas al cantante en cuestión. Evidentemente, gente con acceso a ese tipo e tecnología son, evidentamente, servicios osea la Gestapo del periodismo K. Otra cosa que habría molestado es un retruque de nuestro Brad habria hecho a Carlos Maslatón sobre un comentario de una muchacha del PRO que se llevó puestos a dos motochorros. Esto generó que fuera acusado en Twitter de ‘defensor de asesinos… neoliberales’. Hasta aquí todo de acuerdo a las reglas de juego de internet y nada de esto debería sorprender ni molestar a los interlocutores.

La cuestión es que esto derivó en una muy grave amenaza enviada desde la Casa Rosada por mail al representante de Brad. En el mail advierten, entre otras cosas, sobre la gravedad de las cancelaciones en Twitter a raíz de ciertos comentarios de Brad sobre Ofelia Fernandez, una broma sobre la cuenta fake de Jair Bolsonaro, entre otras cosas. El email en cuestión decía: ‘Olga, deberías cerrarle la cuenta anónima a Andrés (Calamaro) porque está escribiendo bla bla bla… Cuidado con las cancelaciones que ya le arruinaron la carrera a mucha gente en Estados Unidos’.