Santi Robledo Pagés tiene doble apellido aunque sea el hermano de Piter Robledo e hijo de su madre. Poco a poco se va a convirtiendo en un protagonista de la escena gay Instagrammera en la que la idealización de las poses en la juventud de aquellos que ponen demasiada atención en sus cuerpos a base de gym, dietas y sustancias para llegar a la pose que generará, si el viento sopla de popa, esos tan deseados ‘likes’ confirmantes de alguna realidad que se sabe, tarde o temprano, por su misma liviandad, va a terminar evaporandose.

Como era de esperar, Santi, sin mayor talento que la flacura y los abdominales y con un sentido de la moda inadecuado para su bolsillo, acabó haciendo un par de trabajitos como modelo. Con cierta altura, sin piernas y con hombros empinados y diagonales en los que la ropa no tiene siquiera donde sostenerse, Santi recibe los likes y elogios de la derecha gay que considera a la figura emaciada del pobre transformado en chic como una virtud. Este es el caso de Esteban Lopez del Pino que sondea Instagram distribuyendo likes en un rango que va de Alec Oxenford a este personaje. Santi está haciendo de su extrema flacura una virtud pero la abstracta estilización de sus poses generan cringe. J A T