Algo que viene repitiendose en la vida de Robertito Funes Ugarte es esa necesidad de tirarle mierda a sus colegas tanto de manera específica como de manera más amplia. Esto ahora viene acompañado de un discurso emprendedor y de aquel que se construye a sí mismo como si del sueño americano se tratara.

Ayer, ni más ni menos que Clarín, transformó en noticia el que Robertito se hubiera ‘descargado en su cuenta de Twitter con fuertes mensajes en el que le apuntó… ¡A sus colegas!’. No voy a ser yo el defensor de la buena gramática y la sintáxis por la sencilla razón que este blog es un proyecto que vengo haciendo prácticamente sólo, sin demasiado tiempo y sin editores pero shockea que Clarín deje pasar una oración tan mal formulada. No es ‘en el que le apuntó’ sino ‘en los que le apuntó’.

Volviendo al tema de Robertito, Clarín lo transforma en noticia sin siquiera saber las razones del mismo y pasa a informar el contenido de otro Tweet en el que Robertito trata de diferenciarse de aquellos que critica como si se tratara de Barbara Walters: “Habemos periodistas con carrera y estudios y, hay otros/as que ni califican y tienen un micrófono en la mano”. Hasta aquí uno puede estar de acuerdo o no y hasta puede llegar a convencerse de los reclamos de Robertito de ser tomado en serio en su intento de definir el éxito en términos de la era K como habiendo llegado a tener un contrato en la televisión pública. Pero aquí viene lo que verdaderamente me llamó la atención y Clarín ni siquiera percibe ya que, en tono de chiste y como algo simpático, este medio informa, que Robertito le respondió a una persona que se atrevió a criticarlo en Twitter lanzando improperios en los que incluye body shaming y misoginia:  “Que graciosa… estás constipada no, que carucha”, le respondió el periodista a una usuaria que le dijo, con ironía, que sus dichos fueron una gran autocrítica. La mujer le contestó que tiene “el ego demasiado alto” y Robertito cerró con todo: “Sos tan bruta que no solo me seguís, me criticás y redoblás la apuesta. Igual me divierte ubicarte en el lugar que te merecés, ¿fui claro no? Ay no, seguro no lo entendiste. Bueno, espero tu respuesta así te explico”. concluyó.

Una cosa es que Robertito decida insultar a Gerardo Sofovich en su lecho de muerte mientras trabaja para un canal privado pero una cosa muy diferente es que use la plataforma estatal mientras está pagado por los contribuyentes para insultarlos. Alguien debería tomar cartas en el asunto. J A T