ESTE TEXTO NO ES MÍO SINO DE CLARIN

El ingeniero y gestor cultural Jacobo Fiterman, una figura central en la escena del arte argentino, fue distinguido con el Premio Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes (FNA) por su trabajo. En las últimas horas, anunció que decidió donar el monto de su premio, 150.000 pesos, a la compra de instrumentos para una orquesta infantil y de una heladera para almacenar vacunas contra el Covid 19. De esta manera, 50 mil pesos se utilizarán en la compra de atriles e instrumentos para la Orquesta Infantil El Ombú que funciona en Lujan, coordinada por Santiago Mastronardi y Patricia Bisso, y el resto del premio irá a la congregación Pardes para comprar un freezer donde se almacenarán vacunas contra el coronavirus.

Promotor de la obra de grandes maestros, Fiterman es fotógrafo, coleccionista y mecenas y participó del comité fundador de ArteBA en 1991, feria de arte contemporáneo que presidió durante más de diez años.

“Yo no tenía ni idea de cómo se organizaba una feria de arte pero tenía una intuición”, contó cierta vez a Clarín. Hizo una ronda de consultas entre las figuras más destacadas del medio y nadie le describió un panorama de las condiciones necesarias para asumir semejante empresa. Con todo, Fiterman se aventuró y dio lugar a un encuentro central en el arte contemporáneo argentino.

Conocido en el mundo artístico como “Fito” y muy querido por su generosidad, como gestor ha impulsado la carrera de numerosos artistas jóvenes contemporáneos.

En diciembre pasado, fue uno de los 16 homenajeados que recibió esta distinción por su trayectoria de parte del FNA, institución que aseguró que “este gesto enaltece aún más su trayectoria”. Antes, en 2019, había sido galardonado con el Premio Ñ a Trayectoria Culturalque entrega Clarín.

Su desafío más reciente fue estrenarse como fotógrafo con una muestra y un libro, titulado, con cierta ironía sobre sí mismo, También fotógrafo. “A esta altura necesitaba reinventarme un poco a mí mismo”, decía entonces.

Emprendedor entusiasta, y desarrollador inmobiliario en el ámbito profesional, compró su primera pintura hace seis décadas e inició una colección de 600 obras. Una vez completada su tarea en arteBA -en agosto pasado renunció a su Comité Ejecutivo-, armó, años atrás, la Fundación Alon para las Artes, una iniciativa de carácter más personal que dedicó a promover artistas, a través de muestras y edición de libros.