ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE CARNOTA

Apelando a la metáfora stalina-marxista de la estructura – superestructura en tanto forma de explicación y no como ley universal, la publicidad pedorra es un reflejo de lo decadentes que son los burócratas wannabes que colman las multinacionales, tanto a entry level como a nivel senior. La verdad que al ser contratados con salarios indios por una multinacional, a la que sólo le interesa hacer guita rápido y remitir utilidades a sus casas matrices, potenciando nuestro carácyer dependiente,, se creen los white-collars del siglo xxi cuando en realidad son unos mediocres muertos de hambre. No sólo eso, sino que cuando tenés la desgracia fe interactuar con uno y la maldición de vivir cómo es su prpceso de trabajo, te das cuenta de que el discurso de la “eficiencia privada” es un sorete flotante.

Da la casualidad que tengo una pequeña agencia de diseño y que hace no mucho, nos contactó una de aquellas alimañas con vistas a que organicemos un call para que nos cuenten de un nuevo proyecto que buscaba encarar la multinacional y para el cual, por gracia del destino, habiamos sido seleccionados como potenciales realizadores.

Luego de fumarme 45 minutos de un .ppt que caracterizaba a los consumidores a la manera en la que la haría Goebbels, y de tragarme un monton de conceptos sin sentido ni con ningún tipo de anclaje en la realidad, nos cuentan que toda esa masa de trabajo que requerían y que debía ser entregada en 20 días, no iba a ser paga. Era un pitch no-pago. Si nuestro trabajo gustaba y era aprobado por los consumidores en una ronda de testeo, la divina providencia nos obsequiaría la posibilidad de quedarnos con el proyecto y de recibir los pobres pesos en no menos de 120 días, posterior a la alta de proveedor y recepción de la factura.