ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SABATEZ

Si sos cis, anotate en alguna categoría flexible o, directamente, “marica”. Tenés más posibilidades de ser consideradx por un jurado que sigue siendo heteropatriarcal y jamás dejará el poder, pero que actualmente caretea tener interés en las minorías.

Todo es parte de la misma ficción. Se ha hablado del cupo femenino al 50% en espectáculos musicales, por ejemplo, pero hay tanto terfismo que sigue siendo binorma. Todo lo que escapa a lo femenino-masculino “debe” ser visibilizado porque sino los poderes quedan en offside, pero legitimando a las minorías les vacían, estetizan y hacen serviles a la estructura que, posta, no caerá jamás.
Y es grave. Porque la obra no tiene género. La obra es la obra. Y ya sé que el arte es político, como el cuerpo, el género y el posicionamiento social, pero vuelvo a la primer frase: la misma obra de arte hoy tiene más chances de ser premiada si su autorx se declara “marica” ó negrx ó queer ó trans ó pobre ó marginal que “cis”. Y eso desnuda la careta de los poderes: regalan aceitunas y se siguen comiendo la pizza, pero nadie les volteará porque… ¡nos dieron aceitunas!

Es similar a la cuestión centro-periferia: Europa/EEUU siendo centro en occidente, mirando a sus periferias porque ya agotaron todo lo que su centro pudo o quiso dar. Entonces miran a las periferias, a los bordes, a las minorías: lo que han históricamente aplastado (y seguirán haciendo) pero que ahora es “exótico”.

Es una cuestión ética. Como artistas, podemos mofarnos o aprovechar estas circunstancias, o esperar en silencio, o simplemente mirar a ver cómo se desarrolla. Pero de un modo u otro no se premia ni selecciona al arte per se, sino a la ficción que gira en torno a quienes dicen o declaran hacer arte, y quienes “dan” los espacios. Una perfo dinámica, interminable, y aburrida.