Luego de la interna familiar que se destapó tras la muerte de Bartolomé Mitre hace casi un año atrás, Nequi Galotti habló del inesperado allanamiento que le hicieron en su departamento con el fin de conocer qué objetos de valor posee en la vivienda que compartió con quien fuera el dueño de La Nación. “A mí no me gusta hablar de estas cosas que son 100% privadas, pero como se hizo público lo voy a contar acá. En septiembre pasado, presenté junto a mi hijo (Santos, fruto de su relación con Mitre) el inventario de la sucesión de los bienes de Bartolomé porque en los medios empezó a decirse que en mi casa había bienes de muchísimo valor y eso me dio mucha inseguridad porque había cosas de valor, pero no lo que se decía por televisión”, dijo.

Uno no puede dejar de pensar, salvando las obviedades, la vida de mierda que tiene alguien como Nequi Galotti quien la ha transformado en algo así como un ansioso y constante gerenciamiento de los cadaveres y fortunas de sus siempre desleales maridos. En este esquema, ella coloca a sus hijos como alfiles en un juego de ajedrez consiste en rapiñar aquello que ya huele a podrido. Ya verla a ella tan dedicada a Bartolo sonaba no a amor sino a un proceso de documentación que justificara en el momento de la rapiña de que sus intenciones ‘siempe han sido las mejores’. Pero el efecto tiene en los hijos que no entienden la vida sino a traves de lo dejado atras para el reparto es un trauma que dura generaciones y que caracteriza a la clase pseudo alta argentina. Durante mis conversaciones con las Alzaga, quedé alucinado por el tiempo y la energía y mala sangre que le dedican a la cuestión de la herencia. Todas sus vidas se organizan entorno de ese momento y al hacerlo, quedan hipotecadas y totalmente esteriles. Imagino pocas cosas menos sexies que un heredero patricio argentino. Estan secos antes de nacer.

Cuando los chismes de Nequi Galloti destinados a ensuciar la reputación de otra viuda de la misma categoría como Ana Rusconi fueron publicados por este blog, el rol de su hijo con el finado Rusconi fue pateticamente similar al que ahora tiene Santos. Puesto en la linea de fuego para custodiar casi fïsicamente los bienes de su padre, que de un momento a otro le pueden quitar, la ansiedad de vivir en una precariedad dorada obliga a pensar en la suerte que tenemos los que ni siquiera contemplamos eso como opción. Inventarios, allanamientos y una vida puesta al servicio de aspirar con el utero fortunas ya de por sí, mal habidas. J A T