ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SABATEZ

Hablan de kilos de equipos musicales y de coordinación de banda y de perseverancia y de necesidad de público. Fascinante. ¿Alguien acá es músicx? ¿Y de “rock”?

Va más allá de la cuestión del “público”, porque tocar en vivo es, hace casi un año, diferente ó improbable a como solía ser.

Les faltó mencionar un detalle no menor que, tal vez, se les borra por estar inmersxs en algún tipo de privilegio: el capital monetario que implica tener una banda analógica.

Una batería, equipos, vehículos para traslado, sala de ensayo, grabar… tener y sostener una banda analógica es un lujo económico.

Y si es de rock, se le suma el cuestionamiento siglo XXI al estilo rock y su concepto, que hace un par de años que está con la careta floja.

No es que “las nuevas generaciones” sean flojitas y se depriman si no cortan 10 entradas o no pueden levantar los fierros de la batería: las nuevas generaciones no tienen un mango, y ven en el “rock” ó en la música una posible plataforma de “venta de contenido”, pero que no debe costarles ni tanto tiempo ni generarles deuda económica por capital cultural.

Entonces, ¿para qué comprarte un instrumento de miles de dólares, que solo sirve para una cosa, y coordinar con 2 o 3 seres humanos más para construir una pieza colectiva, cuando con una compu y dos programas y capaz auriculares podes producir trap, bajarte una pista, adulterar tu voz con autotune para que parezca que tenés talento, colgarlo en internet de a canciones y viralizar cabezas con la fórmula de moda? Ni hay que salir de casa. Y si se sale a tocar, solo moves la compu, y tenés todo lo que necesitas… de paso, te ahorrás levantar cosas pesadas o dividir la ganancia (si hay) en más personas… yastá, así como la tecnología se comprime, la célula-banda también. Y es coherente que así sea.

Hace casi 20 años soy baterista, y sé lo que es cargar un instrumento pensado para compartirlo musicalmente con otras personas. Pero entiendo que los tiempos cambian, y que es parte de un entramado económico y cultural muy complejo.

Lo que sí me lamenta es que, teniendo todas las herramientas al alcance y que sea más sencillo transformar tu pieza en un estudio de grabación, el vuelo creativo actual sea tan bajo, conformista y apuntado a la mediocridad. No se juegan. No buscan. Solo “crean contenido”.

Pero bandas seguirá habiendo, aunque será un privilegio cada vez más raro y, tal vez por eso, más visible, artesanal.

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