VICTORIA NOORTHOORN Y SU MARIDO CARLOS GAMERRO ENVIARON LA SIGUIENTE CARTA A LOS PADRES DEL NORTHLANDS…

Estimados padres del colegio,

Escribimos a título personal, para compartir con ustedes la inquietud que surge ante la celebración de cumpleaños con muchos invitados tan al inicio del restablecimiento de las clases.

El colegio, como hemos visto en estos días, toma medidas estrictas (no al fútbol, no a la mancha, etc.) para minimizar el contacto entre los niños y el consiguiente riesgo de contagio. Pero es muy difícil replicar estas medidas de distanciamiento y prevención en el contexto de una reunión social. 

No podemos por eso tomar la vuelta a las clases presenciales como una señal de ‘regreso a la normalidad anterior’. Tal normalidad está aún lejos de alcanzarse. El regreso a clases presenciales debería ser motivo para extremar los cuidados, no para relajarlos.

En el contexto de una reunión social numerosa, los niños no sólo entrarán en contacto estrecho unos con otros más que en el colegio, sino que entrarán en contacto con otros niños y adultos. Esto maximiza el riesgo de propagación. Estos niños luego irán al colegio y las posibilidades de contagio aumentan drásticamente.

Por eso mismo, la idea de que se trata de una opción individual, que el que quiere va al cumple y el que no quiere no, no es válida en esta situación. Lo era cuando no había clases presenciales. Pero ahora, el niño que no va al cumpleaños está igualmente expuesto, pues cuando vaya al colegio alternará con todos los que fueron.

Muchos de ellos tienen abuelos u otros familiares que por edad o salud están en alta situación de riesgo. Es nuestro caso. Las reuniones sociales colectivas nos ponen en una difícil disyuntiva: ¿es razonable que tengamos que separar al niño de sus familiares, no dejar que se vean, porque ahora los niños van a reuniones sociales masivas, o interactúan en el colegio con quienes hayan ido a ellas? La situación sin duda mejorará cuando estas personas en riesgo hayan sido vacunadas. ¿No podemos esperar hasta entonces, para empezar a celebrar cumpleaños y otros eventos sociales? 

La experiencia del año pasado mostró que es posible armar grupos chicos, ‘burbujas’, de dos o tres niños que se vean regularmente. Y que sea en esos grupos reducidos que se hagan las celebraciones. ¿Seguramente podemos seguir esa modalidad un año más? 

Agradeciendo su consideración, los saludamos,

Victoria Noorthoorn y Carlos Gamerro, padres de Y3

 

Mi comentario;

Victoria Noorthoorn y Carlos Gamerro son una pareja problemática. Este blog ha venido no una sino reiteradas veces señalando los actos de corrupción que han caracterizado la gestión de la ex compañera (en el Northlands) de Máxima Zorreguieta. Dichas faltas, en condiciones más serias y profesionales serían hubieran amenizado renuncias inmediata como, por ejemplo, la decisión, no una sino varias veces, de contratar a su propio marido por miles de dólares.  Convengamos que Carlos Gamerro no es, bajo ningún concepto, un especialista o escritor autorizado en materia de artes visuales ni mucho menos, de arte latinoamericano. La corrupción de Noorthoorn y su marido alcanzó niveles preocupantes cuando un despedido por ella contó los mecanismos mediante los cuales estas contrataciones directas eran realizadas.

Pero volviendo a la carta, en cuestión, que escriben como padres del Northlands; esta pone en evidencia, por un lado, el cinismo de la pareja y por el otro lado, su candidez. En lo que respecta al cinismo, recordemos que el Museo de Arte Moderno organizó en medio del primer pico de la pandemia en Buenos Aires la instalación de Nicanor Araoz y otras varias muestras en un sótano cerrado. Desde ya, esto va contra al mandato de aislamiento de las autoridades en ese momento. Esto significa que, meses despues de ese pico, las reuniones organizadas por ella en el Museo que pusieron en peligro a los participantes parece no contar como antecedente cuando se trata de su familia. La candidez de la carta radica en que al decir: ‘Pero ahora, el niño que no va al cumpleaños está igualmente expuesto, pues cuando vaya al colegio alternará con todos los que fueron’, está presuponiendo que los chicos estuvieron todo este tiempo aislados en las casas, no se fueron de vacaciones y el único lugar en el que pueden contagiarse es la fiestita de cumpleaños. En rigor de verdad, lo que está haciendo Noorthoorn no sólo es ir contra las politicas de su proipio jefe en el gobierno de la ciudad sino que afirma que un criterio es usado para el colegio de elite y otro, muy diferente, para el resto de los porteños. . J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL ARTE DEL GRABADO