Durante el lamentable discurso de Don Porfirio en la Asamblea Legislativa, Sandra Pitta acabó confirmando que en tiempos K es el Conicet el escenario donde parece ocurrir el debate politico de fondo en al sociedad argentina; el que no se da a través de las ideas sino del embanderamiento alrededor de consignas y slogans vacíos, siempre, irresponsables. A esta altura podemos decir que la política cultural Don Porfiriana no es otra cosa que una fachada de politicas de genero y de la diferencia que esconden un regimen orientado hacia la exclusion del adversario politico. Pero Sandra Pitta nos advierte sobre lo que queda del otro lado ya que la macrista investigadora del CONICET usó, como la mayoria de sus colegas, su tiempo subvencionado para expresar en twitter su profundo odio por la democracia.

El Twitt decia: ‘El anuncio: van a juzgar a todo el gobierno de Cambiemos. hay que pisarlos cuando volvamos’. Convengamos (y en esto estoy de acuerdo con Pagni) que este tipo de anuncios grandilocuentes sin medir las consecuencias de los hechos no redundan en otra cosa que dispararse en el pie. Desde ya, hablo de Don Porfirio y no de Pitta. Una pregunta a hacerse es cual fue el involucramiento del FMI en la toma de esas decisiones de Cambiemos en materia de deuda externa, qué hizo Massa en esos viajes a Davos y cual va a ser la actitud del gobierno si se entera (como será el caso) de que la corrupción en ese caso tuvo dos partes colaborando. Saldrá a cubrir al FMI para evitar que estos titulares faciles terminen transformandose en un boomerang y condicionen negociaciones futuras? Cuán de izquierda puede ser un gobierno que si se mueve de la centro derecha disfrazada de politica zurdita de identidad de genero, corre el peligro de una hiperinflacion tras la estampida del dolar? Es por eso que el tono violento de Pitta parece casi innecesario y alguien deberia decirle que el mejor modo de hacerle daño a Don Porfirio es dejar que siga demostrando su irrelevancia en el esquema de poder kirchnerista. La violencia y el odio de Pitta son, sin embargo, sintomáticos de lo más rancio y autoritario de la derecha argentina que se está despertando no solo por los clarines de La Nazzion sino porque Cristina quiere que se despierten de cara a las elecciones. J A T

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