Lo cierto es que Flor de la V está cambiando y es precisamente ese estado en devenir lo que, finalmente, la coloca en un lugar ‘politicamente’ más interesante que lo que ha venido haciendo desde hace dos decadas. En rigor de verdad y no creo ser prejuicioso, este texto no parece haber sido escrito por ella sino por alguien que maneja demasiado bien las teorías de genero. Pero esto no significa nada ya que es Flor de la V quien firma. Lo cierto es que el confesional articulo que firmó con motivo de su cumpleaños la muestra en un momento interesante. Tras su apunamiento de casi dos decadas con las beldades de la fama y tras entender que hay una diferencia entre favor popular y prestigio en tiempos de canonización de lo queer; Flor de la V, por las razones que fueren -las que ademas, poco importan- aprovecha la ocasión para mirar hacia atrás y pensar su relación con su identidad y decidir que la misma no puede ser fija.

Desde ya, esto no es algo que haga desde un lugar marginal o peiferico. Es más, con el grado de narcisismo que maneja le es imposible intentar capitalizar su rol de subjetividad queer en tanto heroina o víctima. Sin embargo, a la anterior intención de ser mujer, ahora le superpone otra mucho mas interesante que es que se identifica como ‘una disidente del sistema género’ y que su ‘construcción política’ es la de un ‘travesti de pura cepa’. Esto es, de un modo muy elíptico, no es sino un pedido de disculpas del único modo que puede hacerlo que es el de autovictimización; calificando a aquellos que recuerdan sus proclamas de ‘madre y argentina post-dictatorial’ como proveniente de ‘malintencionados’.

En sus polémicas con Lanata en cuyo programa de TV, un texto de mi autoria fue leido en defensa de su argumento (el de Lanata) en el que yo diferenciaba claramente la identidad sexual de la performance de genero frente al intento de Flor de la V de esencializar esta ultima. En el idioma castellano, la palabra que se usa para female y woman es la misma: ‘mujer’. La insistencia de Flor de la V en ser mujer venía complicada por su fetichista insistencia en el reclamo de ‘madre y argentina’ lo que la colocaba en un lugar muy diferente al de ‘disidente del sistema de genero’ que plantea hoy. Es desde esta disidencia donde ella puede, ahora sí, apelar a la maternidad pero como algo que viene a posteri y que no es violentamente colocado como requisito del ser mujer.

Lo cierto es que Flor de la V ha dejado de negar y quiere mirar hacia atras para ver el momento en el que transicionó (aunque, como nos dice, ese es un destino al que nunca se llega). Los pasos son definitivamente en la dirección correcta; hacia una aceptación de sí misma entanto alguien que no se aferra a valores fijos colocados desde afuera sino a una necesidad permanente de poner en cuestión esas sustancias y jerarquías sociales. Es allí donde está el potencial politico que reclama, no en la declamación de su condición de víctima o heroina. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL ARTE DEL GRABADO