Antes que nada debo aclarar que no tengo un opinión demasiado formada ni un conocimiento profundo del tema al que me voy a referir pero hay ciertos aspectos de este nuevo tipo de ‘arte’ que vale la pena comenzar a explorar. Me refiero a los NFT (non-fungible tokens) que, en las ultimas semanas, han emergido como la nueva frontera del arte al generar lo que si bien no es aún una burbuja especulativa, muy pronto puede llegar a serlo. Algunos incluso ya hablan de un fenomeno análogo a los tulipanes en el siglo XVII holandes que de la noche a la mañana elevaron a algunos a fortunas incalculables para luego y no mucho despues, dejarlos en la ruina. La semana pasadas, Grimes vendio su arte por millones y algunas plataformas hicieron lo propio tambien por millones. Lo que llama la atención es que nadie habló del arte ya que es como si el objeto (virtual) en sí no importara. Sin ir mas lejos, su aspecto parece elemental e irrelevante. Es como si no solo la materialidad de la obra no tuviera relevancia alguna (en tanto digital) sino que tampoco tendría demasiado sentido su ‘aspecto’ ya que lo único que parece realmente importar es su ‘exclusividad’ asegurada como moneda digital de manera tecnologica.

Por esto, sería tentador descartar de plano a los NFT como no-arte usando el tipo de argumento reaccionario y, diría yo, Avelina-Lesperiano que dice que aquello que si el objeto no es material ni da cuentas de un alto nivel técnico de manufactura no puede ser calificado como arte. Este tipo de definición del arte es tan reduccionista que objetos materiales como el Urinal de Duchamp o los ladrillos de Carl Andre quedan excluídos del mundo del arte. Pero tanto el conceptualismo como el minimalismo son arte mas allá de que su materialidad (en tanto objetos) parezca importar poco. Uno puede decir que mientras el conceptualismo es un comentario sobre el arte material previo (y, ademas, sigue siendo material en tanto ‘ready made’) en el caso de la literalidad de los objetos minimalistas lo que importa no es su materialidad (aunque sí importa en tanto objetos industriales) sino el hecho de que activa la percepción, en la performance de la mirada, del cuerpo del espectador. Sin embargo, con los NFTs las consideraciones sobre la materialidad desaparecen y no solo eso sino que lo hacen tambien todas las consideraciones sobre la estética de la obra. O, al menos, cómo solemos concebirla. Es en este punto en el que muchos (mas sofisticados que los Avelina Lemperianos) suelen quedarse para desde aquí, finalmente, descartar a los NFTs como arte. Sin embargo, creo que hay que ir aún más a fondo porque lo que estaría ocurriendo aquí es un desplazamiento de la estetica de la apariencia del objeto material (Lesper) a los procesos mentales de puesta en cuestion de los modos de representación (arte contemporaneo) a un nuevo tipo de estetica que tiene que ver con los modos de construcción de exclusividad capitalista (NFTs).

Tomemos como ejemplo de NFTs los de CryptoPunks. Los CryptoPunks son un set exclusivo de 10,000 caracteres pixelados (en forma de zombies, hombres o mujers) con una variedad de ‘atributos’ y niveles de rareza (pueden tener barba, venir con anteojos 3D o pelo enrulado) pero que, en terminos generales, son visualmente muy elementales. En el último mes, esta empresa generó ventas por 81 millones de dolares y el mono que ilustra este post fue vendido por 1,5 millones de dolares. Sin embargo, y precisamente por haber conseguido esos precios, tenemos acá dos elementos que más alla de lo que pueda parecer remiten a los orígenes del arte modernista. El primero es la únicidad y ‘auténticidad’ del ‘objeto’ definido a partir de su escasez asegurada a traves de tecnología blockchain. Si Bitcoin es una moneda de cambio, el NFT usa la misma tecnología para reusarse a circular y cambiar a no ser que el precio seas ridiculamente alto dando cuenta de su ‘aura’ de exclusiva unicidad. Lo que se compra es el reverso lógico del Bitcoin y esa unicidad es lo que le da su aura. De aquí se desprende su otra cualidad, altamente Greenbergiana que nos puede llevar a pensar en los NFT como la continuación directa del tipo de burbuja de mercado activado por Peggy Guggenheim, Leo Castelli y la Escuela de Nueva York, por ejemplo. Me refiero al criterio de ‘especificidad del medio’ en donde el material artístico ya no es el medio artístico en tanto pintura, escultura, video arte o performance sino su inmaterialidad intangible definida a traves de su exclusividad de acuerdo a los criterios de Blockchain. Desde este punto de vista podría decirse que al usar al dinero (inmaterial) como material artístico, los artistas del NFT sacan al arte ya no de la materialidad sino tambien de la apariencia para desplazar la estética a los procesos especulativos financieros per se.

Un artista que ha venido trabajando de este modo, aunque materialmente, es Damian Hirst para quien la fuente de valor artística no es la obra de arte en sí sino el entramado relacional capitalista que se genera entorno de esa obra entorno del concepto de ‘marca’. Tal vez sea por eso que los especuladores financieros ven ‘belleza’ en sus esquemas especulativos y desplazan la idea de lo estético de la obra a esos procesos. Podria decirse que hay algo Nicolas Bourraudiano en esto en tanto y en cuanto, ese arte no es relacional por juntar solidariamente a la gente para poner en cuestión los modos vigentes de representacion sino que el objeto inmaterial se transforma en el símbolo que da cuentas de un entramado de relaciones capitalistas invisibles que en lugar de poner los modos de representación en crisis los confirman una y otra vez. Desde este punto de vista podríamos decir que si los hackers eran los artistas críticos y antisistema del 2015, los NFTs son la respuesta del sistema hegemonico a ese desafio en el espacio virtual y esa respuesta desde ya, viene, como siempre, desde la derecha. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL ARTE DEL GRABADO