ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JAVIER BILATZ

La tecnología NFT no nació para el arte, no todos lo NFTs son o pretenden ser arte, pero a partir de la (sub)tecnología NTF (de la tecnología blockchain, y mayormente potenciada por sub-mercados de los videojuegos) aparece una posible solución de un problema no del arte, sino del mercado del arte en general, y exacerbado por el arte tecnológico y/o digital en particular: la falsificación y/o identificación única del ente-obra.

Así como en las cryptomonedas, con el bitcoin a la cabeza, se puede diferenciar un bitcoin de otro (es más, una fracción de bitcoin de hasta ‘n’ decimales, de otra, de una forma que desde el 2011 hasta la fecha no pudo ser hackeada en forma completa), extrapolando, ahora se puede diferenciar un archivo (cualquiera, no solo de obras de arte digitales) de cualquiera de sus copias, insertándola en una blockchain determinada (mayormente la de ethereum, no la de bitcoin). Con lo cual el cryptoart, como sub-inciativa de los NFTs, es por lo menos una aplicación de tecnología a una posible reformulación de una porción de un mercado, y *no* una posible corriente artística, sea estética, socio-histórica, etc. De forma interesante y por la propia “materia” (metafóricamente) de su solución (código de programación), está dando, en tiempo record, un lugar protagónico al arte generativo/interactivo a la par de formatos digitales más estándares (still image, video, GIFs, etc.). Esperando haber aportado algo de … diferenciación, saludos.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL ARTE DEL GRABADO