ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE EL SOMBRERO

La narrativa de violencia encuentra hoy su clímax en la validación personal ligada a la cantidad de likes obtenidos en redes sociales.

Cada adolescente (y no tanto) tiene en Instagram su propia portada de revista y carga sobre su espalda la exigencia de una super modelo.

La carga es literal porque compite cuota de pantalla con ellas.

La carga es económica porque debe afrontar los gastos de tratamientos de belleza y una locación digna del algoritmo (es sabido que Tik Tok disminuye la exposición de feos, gordos y pobres).

La carga es emocional porque es una batalla perdida desde el inicio.

La chica de Villa Soldati come puras harinas, no tiene cintura y se hace las uñas esculpidas. La de Caballito alcanza a hacerse las tetas, pero le falta la pileta. La de Nordelta come sano, tiene cintura, invirtió en tetas y pileta, pero piensa en Dubai. La de Dubai sale sola en las fotos porque el señor que financia la gira prefiere el anonimato

El ultimo año ocurrió un boom de consultas por tratamientos de “mejoramiento” estético. El confinamiento hiper virtualizó las relaciones afectivas y laborales. Todos quieren dar bien en cámara (espejo cruel).

Saludos, ES.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA Sergio De Loof A UN AÑO DE SU MUERTE