ESTE TEXTO NO ES MÍO SINO DE MARCELO PELLISIER (ALIAS, EL PATO LUCAS)

Muchos saben que durante años escribí crítica de arte bajo el seudónimo de Pato Lucas. También que, en algún momento tuve enfrentamientos fuertes con Rodrigo Cañete a partir de la defensa que él hizo de un premio recibido por una artista y que yo critiqué porque tenía información -nunca usada por mí- de la interna de ese premio y de la forma en que la artista había obtenido esa distinción. Eso es anécdota. Lo concreto es que, a partir de ahí, Cañete y yo estuvimos enfrentados y nos tiramos con munición gruesa. Nunca tuve problema en contestarle a Cañete, cosa que nadie más hacía porque si algo es característico del ambiente de las artes visuales es la hipocresía y la cobardía. Yo recibía mensajes privados pidiéndome que no mencionara nombres cuando me enfrentaba con Cañete. Todo el mundo lo criticaba, pero nadie lo enfrentaba porque todos tenían miedo. Pero lo mío no es el rencor, eso no me sale, por eso escribo este texto que considero justo.

Hoy hay un revuelo en el mundillo por el libro que publicó Rodrigo Cañete y que recibió una distinción. Circulan peticiones en las redes para ser firmadas por los artistas, críticos, curadores, etc, escandalizados por el premio recibido por Cañete.

No firmé esa petición y jamás la firmaría.

Se acusa a Cañete -según la lógica de la corrección política en boga- de misógino y transfóbico. Parecen olvidar que Cañete ha insultado a todo el mundo: mujeres, hombres, trans, homo… a todos, en eso, digamos, no ha discriminado. Es decir que la acusación, así acotada, pierde validez. Pero más allá del aprovechamiento de los vientos de época que buscan la cancelación, nadie habla de lo importante: el contenido del libro… porque, seguramente, nadie lo leyó todavía.

Siempre dije, y lo sostengo, que el problema de Cañete es la forma, no el contenido. Por otra parte, en su blog tiene derecho a publicar lo que quiera y como quiera -eso, básicamente, se llama “libertad de expresión”- y si algunos contenidos ofenden, pues a no leerlo y punto, porque aquí -y ahí vamos de nuevo con la hipocresía- muchos ofendidos no paran de leerlo en secreto. Pero lo que hizo saltar las térmicas de muchos/as es la publicación de un libro, y más aún, la distinción recibida. Estoy seguro de que los problemas de forma que tiene Cañete en su blog no están trasladados al libro, porque si no, ni siquiera se lo habrían publicado, ergo, lo que importa es el contenido conceptual del texto; eso es lo que debe ser analizado y puesto a debate.

Huele mal que algunas estrellas de la crítica argentina que tienen varios libros publicados y ningún premio se rasguen las vestiduras y nos comuniquen su honda preocupación…. ¿en serio? No jodan. Y lo peor es que se amparan en la defensa corporativa.

Repito, no me gusta el estilo de Cañete en su blog, no me interesa el puterío del mundillo, no creo en el insulto como herramienta, prefiero la ironía y el sarcasmo, pero aquí no discutimos el contenido de un blog que, por otra parte, existe desde hace ya muchos años, aquí se trata de un libro y de su contenido conceptual, porque cancelar sin debatir es lo más fácil. Apoyarse en la corrección política de los tiempos que corren es hipócrita hasta la médula. La “cultura de la cancelación”, que no es más que un eufemismo que encubre actos de censura, es un mecanismo paradigmáticamente fascista utilizado a más no poder por una “corrección política” que va conduciendo el arte al callejón sin salida de la mediocridad.

No leo hace mucho el blog de Cañete, en parte porque no estoy muy interesado ya en el mundillo de las artes visuales y en parte porque estoy más interesado en la literatura y a eso me estoy dedicando, pero veo con preocupación que pronto no podamos leer a Bukowski, Nabokov, Sade, o Lewis Caroll, o disfrutar de la obra de un gran artista como Balthus.

Si este texto parece una defensa de Cañete, en realidad no lo es, es una defensa de la libertad de expresión, es la defensa a priori de un libro que merece ser leído y debatido. Considero importante que los “teóricos/as” y “críticos/as” -muchos/as de ellos/as no son más que periodistas especializados- demuestren que se encuentran a la altura de tal debate. Por lo pronto, estos burdos intentos de cancelación sólo impulsan el libro de Cañete como firme candidato a best seller.
Dejen de cancelar y empiecen a pensar, que hoy más que nunca necesitamos un debate de ideas.

Marcelo Pelissier o Pato Lucas… o lo que sea.

 

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