ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SONIA BERJMAN

Doctora en Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Aires)
Docteur ès Histoire de l’art (Université de Paris I Panthéon Sorbonne)
Former Senior Fellow Dumbarton Oaks Library and Collections (Harvard University)
Honorary Member del Comité Científico Internacional Paisajes Culturales ICOMOS-IFLA

No conozco a Rodrigo Cañete, no he leído su libro ni sus papers, no estoy al tanto de su devenir profesional. Sólo he visto, hace años, algunos pocos posteos en su blog en ocasión de una noticia que me involucraba, redactados en lenguaje grosero y soez. En ese momento se lo hice saber por escrito y publicó mis palabras de protesta en ese mismo sitio.

Hoy no puedo dejar de alzar mi voz pues me he identificado con él ante los ataques -vergonzosamente internacionales- de los que es objeto, y para hacer pública mi postura en contra del pensamiento y el discurso únicos de un establishment que evidentemente se siente resentido y envidioso por ¡un premio! que no obtuvieron per se. Paso a paso de un fascismo que está creciendo a una velocidad inusitada en mi querida y recordada Argentina.

Desde pequeña hice mío aquel imperativo categórico que nos hace personas morales y que muchos de estos cazadores de brujas han dejado olvidado en las viejas aulas de la facultad y que yo recién pude comprender teóricamente en aquellas clarificadoras clases de filosofía: cuando uno abraza la ley moral, es libre.

Mi independencia me protege de premios y distinciones; no pertenezco a academias, instituciones, grupos de gurúes y etcéteras cuyos miembros se arrogan el saber y la opinión oficiales, las más de las veces desde empleos, becas y/o prebendas públicas que solventamos todos los ciudadanos. Para este tipo de personas, la blasfemia propia es perfectamente posible, pero la “del otro” es censurable. Además, creo recordar a más de uno de estos iluminados con el cartelito de “Je suis Charlie Hebdo” bien colgado del cuello y que hoy nos demuestran que han cruzado a la otra vereda.

Tal vez, y sólo tal vez, estas personas tengan tiempo aún de reflexionar sobre sus elecciones personales y acciones públicas y se den cuenta de que todas las personas tenemos los mismos derechos y obligaciones. Cada uno marcha por el camino de la vida que ha elegido, pero debe siempre respetar la libertad de los demás.

Sonia Berjman

(por las dudas… doctora, docteur, licenciada y exiliada en Uruguay por el establishment político argentino).

 

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