ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JOSÉ MARÍA CASAS

Acabo de comprarlo en amazon y le estoy entrando. Que cosa hermosa esa intro, cuanta verdad sobre la intencionalidad, y la experiencia de conectar al hacer obra y perderse.

En mis vericuetos, confrontaciones, y peleas de pugilismo durante mi deambular por ese mundo del arte cada vez que salía del taller, siempre me quedaba la misma sensación, para la cual obviamente ni de cerca tenia unas palabras tan clavadas. Sin embargo la sensación era clara: una dictadura de la palabra imponiéndose en un terreno donde debía hablar y reinar lo visual.

No voy a caer en la obviedad mas obtusa de negar que el concepto escrito puede sumar a una obra si la acompaña, pero solo si la obra ya esta de por si completa. Nada suma a lo inacabado, a lo que no brinda la sensación de la que nos habla rodrigo en su intro. No obstante, no pude dejar de ver, una y otra vez, muestra tras muestra, que se había impuesto una forma de “hacer” (si uno quería poder insertarse claro esta) donde al artista se le pedía cada vez mas y mas texto. Explicación de aca, justificación de alla, proyecto de esto, ensayo de lo otro, y como a la par que eso se imponía, aquel que no se adaptaba a esa modalidad, o no quería cerrar la interpretación respecto a su obra, se quedaba afuera.

El resultado, por nefasto y excluyente, no tenia porque haber sido malo, pero el problema es que si lo suyo hubiera sido la critica, la filosofia, la sociologia, o la escritura, probablemente no les hubiera salido ser pintores, fotógrafos, ni nada que tenga que ver con lo visual. Así terminamos con muestras montadas con textos hechos a la moda del momento: rizoma de aca, subjetividad de alla, con copia y pega mal disimulados de textos de Lacan, Deleuze, Derrida, Heidegger, y la mar en coche, que a cualquiera con un poco de gusto por la filosofia no le daban lastima sino mas bien risa.

En que momento una muestra de arte visual se convirtió en un ensayo de filosofia? quien creyó que un artista iba a escribir algo mas interesante que Deleuze? quien se despisto creyendo que al publico erudito le iba a interesar ir a una muestra de mierda a leer ese plagio, acompañado de una obra que evidenciaba la sensación del vacío existencial que genera el “me obligaron a hacer esto”, cuando podia quedarse en el sillón de su casa leyendo al original y no a la copia barata ensamblada en word por el artista? No lo se, pero sucedió.

No se como, ni cuando, pero sucedió. A alguien se le ocurrió quera buena idea interpelar al artista, así se ahorraban el laburo de escribir texto ellos, y cobraban de instituciones jugosos sueldos de curadores y coordinadores pero sin pegarse el currazo de pensar o escribir. Para que? si se podia exprimir mas aún al artista, ese pringado que ya ponia cuerpo y obra, porque no pedirle también que vendiera el alma obligandolo al calvario de falsearse transmutando en texto algo para lo que el solo tenia imagen?

Acompañado a esta idea de la imposición de una “dictadura de la palabra” a primar por sobre lo visual, en un terreno que debía ser esencialmente visual, se sumaba una segunda idea necesaria, y obviamente para nada innovadora pero que al parecer hace falta repetir: la de la autonomia de lo visual como lenguaje. Lo visual tiene entidad propia, y como tal no deberíamos tranzarlo. No vemos, por ejemplo, a un solo musico explicando su puto disco para ahorrarle al critico de revista partirse la cabeza escribiendo para la revista de musica del momento. Tampoco para lograr que un sello se lo edite. La musica se impone por si sola, y en ese pulso fue llevando a que el artista se plante y asuma que si ese sello no selo edita, hay que sacar a la institución del medio, buscarle la vuelta y editarlo por sus propios medios.

Asi de repente, mientras la musica recorria esa elipsis que iba desde un Kandinsky envidiándole su autonomia, y tomándola de ejemplo para postular principios para las artes visuales, hasta la polaridad opuesta de una banda que lo único que llegaba a pretender era “pegarla” logrando “ese” contrato con una multinacional, y luego de regreso hasta romper las cadenas y mandar por culo a cualquier sello y recuperar su autonomia, los artistas que habiamos pasado de meros juglares de corte peleando por sponsoreos de reyes y aristocratas, o de obispos y cardenales, y pasado a bohemios de bajo fondo que se independizaban y mandaban a la academia a tomar por culo, recorrimos el camino inverso y terminamos adulando a ricachones y lavadores de dinero a la espera de pegar el contratito de exclusividad con una galeria para que se lleve el 50%, y vendiendo el alma y el modo de hacer al servicio de una casta burócrata que fue apropiándose de las instituciones. De revolucionarios del surrealismo, el dada, y plantarle cara a Franco con un Guernica, pasamos nuevamente a perritos falderos puestos al servicio de lavar la cara del poder y mostrarlo humano y poseedor de “sensibilidad social”. Agentes intensivos de ejercicio de responsabilidad social empresaria. Bravo!

Y por fuera de eso? un universo de excluidos, caidos del mundo que por falta de texto, habilidades expresivas, acomodaticias, de relaciones publicas, de ganas, o por autenticidad, trasparencia, o rebeldía, se condenaban a la “inexistencia” y ser ex-patriados de un mundo que sabían propio. De solo pensar en la cantidad, y calidad de obra, que nos perdemos, y que acumula polen, humedad, y tierra, en lugares recónditos sin salida ni acceso, cuando las instituciones se llenan de mierda, se me da vuelta el estómago. O bueno, ya se me revolvió hace rato, y hoy me inyecto 6 veces por dia para sobrevivir a un cuerpo que se rompió de juntar depresión y experimentar esa nausea recorriendo los intersticios de ese mundillo de mierda, e intentando en algun que otro recoveco tender una trampa, meter una hostia y dar pelea. Pero el precio es infinito, por cada placer, cada encuentro autentifico, mil vividores fagocitandote para intentar robar un contacto y lograr que tu cabeza sea un escalón mas por el cual lograr subir.

No me arrepiento de ese trayecto, ni de SAC MdP, Gabinete, Postal 7600, y tantas experiencias. Quería hacerlas, necesitaba hacerlas, y probablemente necesitaba ese cross de derecha de un mundo que no va a cambiar, pero al cual igual quería escupirle la cara. La enfermedad? la llevo en el cuerpo como un recordatorio de esa experiencia donde la obra paso a ser ese intento de gestión desde la militancia y la obra real termino perdiendo sentido existencial. Si algo es verdad, es que en ese salir ahí afuera, del taller a ese mundillo de mierda, perdi ese goce que tenia por el hacer. Ese encuentro con la obra, que para algunos es mágico, para otros es místico, para otros es un encuentro con lo real, y para mi era invocar desde las profundidades aquello para lo que no tenia palabra, hoy ya no esta, no sucede.

Cuando la intro de Rodrigo habla de ese saber por donde se empieza, pero no donde se termina, y la psicologia nos explica lo que es la intensidad de vivir al 100% por un instante en el aquí y ahora, donde pasado y futuro desaparecen como horizonte porque logramos ser presente absoluto, y esos instantes de trabajo a maxima potencia rinden como si fueran días o meses, es donde esa intencionalidad del locus del control del yo se desvanece. Los amigos del anime dirían que el at-field desaparece y es justo cuando sucede “algo” o se nos torna presente algo. La clásica es la interpretación mágica, mística, buscarle la explicación saliendo por arriba del laberinto, porque de repente estas haciendo sin pensar que hacer, y todo sucede, y cuando ese momento de fusion soporte-artista termina, uno se encuentra ahí de repente con la obra en frente, impactado, y en silencio. Algunos hablan de posesión, de una perdida de agencia, de que la obra, o algo los posee y guia, nuevamente la salida del laberinto por arriba. Claramente es la salida facil, tambien es linda, o romántica, o depende el tinte, aterradora, pero siempre tiene la connotación de que te hace especial. Para mi es mucho mas simple, es la materialización pura de eso que esta ahí todo el tiempo en segundo plano, la perfecta maquina de procesamiento y re-elaboración que tenemos adentro y no para ni un minuto, pero que nunca vivimos(experienciamos) porque solo somos testigos de un output mínimo de todo su trabajo. La experiencia artística, entiéndase por ella la creadora cuando sucede a ese nivel de intensidad, no es mas que un encuentro con el ser absoluto, y este no es dios, sino que somos nosotros mismos funcionado al máximo sin los velos que nos esconden todo eso que ocurre, pero que a la vez nos sirven para vivir la ficción de “estar en control”. Cuando hay un proceso de registro de la acción, y una proyección en la coordenada espacio temporal hacia pasado y futuro parte de nuestra capacidad se va en ellas. Cuando el mas allá no interesa, y guardar información tampoco, todo eso se torna disponible, y la ficción en que vivimos se cae por un rato: podemos ser ese fluir-devenir constante que siempre nos subyace. Para algunos, como era en mi caso, será en pintura, para otros será musica, y para otros quizás texto; pero el arte esta ahí para recordárnoslo, y darnos esa oportunidad de experiencia.

La pregunta es como te extravías, en los caminos de la vida, después de esa experiencia. No lo se, pero padecer el mundillo del arte despues de esas vivencias se torna toxico, y deshumano. Simplemente: “te liquida”. Asi termine un dia para no hablar de estas cosas dando explicaciones idiotas, usando lo que tal o cual critico había visto o dicho, y acortando el campo interpretativo de una obra que precisamente lo que no quería limitaciones. Si algo amaba de ir a ese lugar, era que allí todo era posible, no había reglas, ni peleas para romperlas. Pero así y todo, algun dia me extravié y enturbie a mi mismo de deambular y perder el tiempo en los pasillos de mierda de ese mundillo, y cuando por primera vez en mucho tiempo, en una beca Cañete, tuve la puta suerte de tener en frente a alguien que quizas podia llegar a entender de que le hablaba, di la respuesta “esperada” y falte a la verdad. La verdad de eso que sabia, que de tanto en tanto tenia el lujo de poder vivir, y en definitiva de esa obra que mas que mia, era de ella misma.

Hoy hace ya 4 años y 4 meses que no vuelvo a ese lugar que lo era todo, y sin el que en parte no soy nada. Pero me siento privilegiado de haberlo vivido, y saberlo real. A diario me preguntan porque no pinto, que que espero, si lo que hacia lo se hacer, y bla bla bla. Y es verdad, tengo el know how, podria perfectamente copiarme a mi mismo, y probablemente saldría mas o menos bien, pero no saldria eso que yo se que es.. y impostarme.. falsearme.. eso si que seria el capitulo final. Por lo cual, de momento, hasta que algun dia deje de estar roto, y el motor de esas maquinas deseantes que somos vuelva fluir y empujar el deseo por ese lado, me reservo el silencio, y la autenticidad de haber vivido por esos momentos en ese lugar. Si algun dia llega, genial, sino, me reservo esa trasparencia y autenticidad, por sobre una impostura forzada de plagiarse y darse muerte mediante la repetición de una obra vacía allí donde antes sucedía todo. Lamento lo de toda esta gente acomodaticia realmente, la libra de carne que pagan al venderse no tiene precio. A mi me basta con saber que pude vivir esa experiencia humana, que me permite al leer a un Rodrigo, un Pollock, un Noe, un Rotkho, o un Kandinsky, saber de que hablan sin tener que imaginarmelo.

Me pregunto si, si esta gente, que transfigura nuestro trabajo, se lo apodera, lo castra, y le impone modos de producción, en el fondo no envidia esa experiencia, y nos odia. No envidia ese acceso a un lugar que no entienden, y al que se saben impotentes para llegar. No por falta de capacidades, en ese aspecto es una experiencia tan humana que desdibuja cualquier estibo de sentirse especial o creérsela, por el contrario, desborda humildad y te enseña que encontrado el canal de conexion-expresion adecuado todos podemos recorrer ese camino ya que es esencialmente el encuentro con lo que somos. Pero ese recorrido si implica animarse a conocerse, arder en los propios fuegos y atravesar contradicciones, en definitiva encontrarse con eso que esta atrás, esos daemons, los servers que no paran y todo lo sostienen y procesan, implica bajar el ego y dejarse ir, y es ahí, creo.. donde se saben/reconocen impotentes. Para quien la imagen (que dan / venden) lo es todo, dejarse ser no es una opción. No es irónico quizás, entonces, que como cultores de la venta de imagen se aboquen a domesticar, desarmar, y destruir, mediante la imposición de la dictadura de la palabra a un lenguaje visual que sirve de llave de acceso de una maquinaria de producción de imagen real, que no es ese imaginario de humo con el que intentan sostener su vacío desde el espejo, y que por lo tanto los amenaza mostrándolos impotentes.

En fin, momentos de claridad, e ideas fluyendo, que te devuelvo Rodrigo porque operaste como disparador. A cada uno que genera, toca devolverle lo que es suyo. Un abrazo, y felicitaciones.

 

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