Necesité un par de días para procesar todo lo que pasó y pensar en próximos pasos que sumen y no que resten, en un momento cultural como este. Tal vez la mejor nota sobre lo que pasó fue firmada por Roger Colom, quien dijo: ‘Cañete admite que la prosa en su blog ha sido performática (palabra odiosa, pero que nos lleva a lo que hay que decir). En esta perfo, Cañete ha desempeñado el papel, arquetípico ya, del “puto malo”, como se dice en Argentina. Este papel parece estar en vías de extinción—precisamente porque ha sido efectivo y puede que lo siga siendo. En otras épocas, el puto malo fue una especie de chamán discursivo, ultraestetizante, que cumplió la función importantísima de decir lo que otros, y otras, no podíamos decir o no queríamos que se dijera. Warhol es un buen ejemplo. Miren cómo con su actitud, con su obra y con lo que decía (o no) puso fin al proyecto supermacho y espiritualista (y capitalista) del expresionismo abstracto. (Ah, y por favor, que nadie salga con la inanidad taimada de que estoy comparando a Cañete con Warhol. Estoy hablando de un papel que resulta fundamental en nuestra sociedad, y tiene una sólida tradición de riesgo y disensión. Podríamos hablar de Perlongher o de Reynaldo Arenas, también. Y hasta de Osvaldo Lamborghini.)’. Haber sido colocado en ese panteón de gays, a años luz pero en la misma oración de Perlongher y Arenas, hace que todo esto valga la pena. Sin embargo, como Colom tambien dijo: ‘Cañete cayó en la trampa de la carrera armamentística del lenguaje…como si los últimos 5 años no hubieran ocurrido’. Yo agregaría a esto, en un contexto clientelístico en el que el proceso de endogamización se ha acelerado en una triangulación que incluye al Ministerio de Cultural, el CONICET y las instituciones culturales parroquiales y que han adoptado a la corrección política como discurso.

Frente a ellos, Perlongher y Arenas tenían dictaduras en las que la separación de la libertad y falta de ella estaban física y claramente delimitadas. La imposibilidad de expresarse libremente estaba definida por la persecusión material de los cuerpos y su desaparición. Es por esto que Perlongher se repliega en los margenes de la sociedad, teniendo sexo polimorfo en los callejones definidiendo un espacio alternativo, a su vez, imposible de ser territorialmente demarcado para su cancelación. Pero ese intento de autodisolución tenía como contraparte la escritura. Pero los tiempos cambiaban rapidamente y ya durante la transicion democratica chilena, Pedro Lemebel hablaba de la Nueva Dictadura, la del mercado. Nosotros hemos vivido en esa dictadura desde la decada del 90 y poco a poco, ella ha venido carcomiendo cada instersticio de nuestra libertad. En el Norte Global, ya casi no quedan espacios para su ejercicio. Allí todo ha sido tomado por protocolos, reglamentos, y ‘terms and conditions’. En el Sur, todavía existen ciertas burbujas de libertad que, poco a poco, van siendo asfixiadas por un Estado que acapara la clientela a falta de un mercado cultural y academico saludable. Entre el Neoliberalismo, el Populismo y la Corrección Política, la opinión y el humor, son transformados, muchas veces, en injuria y la solemnidad es lo que recubre al miedo. El tema del humor no es menor. Durante los 80s los programas de humor iban desde el rango de ‘No toca botón’ a Batato Barea. No alcanzaba con las dos manos para enumerarlos. Hoy, ya no los hay.

Con setecientas firmas a favor de mi cancelación y mil ochocientas en contra se abrió una grieta. La Voz del Interior de Cordoba, sin siquiera consultarme, ungió en ‘comunidad artistica’ a los setecientos a favor de que me retiraran el premio mientras que los que firmaron mi solicitud fueron reducidos al nivel de ‘trolls’. La Nación y Perfil optaron por invisibilizar a mis 1800 porque a pesar de que eran más del doble que los otros, según ellos, ‘todos’ estaban contra Cañete. En un lugar mucho más ecuánime, Clarín me calificó, por primera vez, como un ‘artista’ y optó por no invisibilizar a ninguno de los bandos incluyendo (y en esto fue el único) la información de la agresión racista a la que fui sometido no una sino varias veces por Jorge Gumier Maier. Si bien confieso no haber leído demasiado de lo que se dijo en mi contra, ví que aquellos que comenzaron la bola de nieve con Andrea Giunta a la cabeza hablaban de hackeos, de emails con archivos ‘venenosos’ e incluso, esta última llegó a enunciar, como si fuera el Ayatollah que ‘el mal no tiene límites’. Las verdaderas víctimas de esa batalla fueron las palabras. De pronto, conceptos ‘discriminación’, ‘tolerancia’ o, incluso, ‘El Mal’ fueron devaluados y reducidos al valor de cambio que el cotilleo le otorgó. El problema fue que Mari Carmen Ramirez en el Museo de Houston decidió, a los fines coloniales que son los realmente importan en Buenos Aires, darles la razón.

Fue durante la noche del fatídico domingo de Pascua que mi computadora fue hackeada y mi paper premiado fue sustraído para colgarlo sin mi autorización y violando el copyright mío y de mi Universidad en la revista Jennifer. Esto ocurrió durante la noche del domingo y la madrugada del lunes. Desde ese momento hasta hoy, mas de la mitad del invaluable archivo de este blog fue borrado y sufrí dos hackeos adicionales. Uno esta mañana. Cabe preguntarse quién tiene la tecnología para hacer algo así. Se me ocurre una persona y por supuesto, el Estado. Por su parte, Adriana Rosemberg y Gabriela Rangel como si se tratara de la Gestapo (mientras Giunta gritaba consignas en contra de los Nazis) comenzaron a hablar de ‘informantes’ en lugar de ‘fuentes’. Colom no se equivoca cuando habla de una carrera armamentista del lenguaje. Pero lo cierto es que el ‘affaire Cañete’ liberó mucho pus y mucho de ese pus quedó en evidencia. La intervención cultural habia rendido sus frutos y en el camino, un libro de historia del arte en la argentina se convertía instantaneamente en best seller. Pero qué hacer con esto?

Pero tambien se liberó mucha oscuridad y esta siempre viene con dolor y trauma. Giunta incluso llegó a hablar de trauma. Las amenazas de Gumier reflejaban las conductas de un hombre no del todo en sus cabales y si soy honesto, gran parte de la jauría Facebookera tampoco parecía estarlo poniendo incluso sus credenciales de seriedad intelectual y libertad academica en juego, quedando demasiados expuestas. Simultaneamente, Lanata me caracterizaba como porquería y algún otro me calificaba como despreciable. Todo esto me obliga a pensar y parar la pelota.

Para mí la labor performativa del blog ya está hecha. Insistir con la grieta sería ensancharla e ir contra lo que, desde un principio, formulé como el gran problema. Sé que muchos seguidores van a estar decepcionados por esto porque, tal vez, lo que hubieran querido es que yo levantara la apuesta y el tono de la contienda. Pero en algun lado tenemos que parar. Voy a dar el primer paso. Mi talento ha sido reconocido internacionalmente al más alto nivel y es ese talento el que yo voy a poner al servicio de visibilizar nuevos artistas y manifestaciones, dandoles el espacio que esos sectores endogamicos no les dan. Lo voy a hacer con mis propios tiempos. El que quiere saber que pienso tiene mi libro, mis cursos y mis reseñas. Si siguen los hackeos, las reseñas estarán por el tiempo que estén. No voy a gastar recursos retailando. Será responsabilidad de Ustedes leerlas y ayudar a que este espacio se tranforme en algo superador y mas maduro. Son ustedes los que tienen que ser garantes del exito de esa opción superadora. Querían mi cabeza? La obtuvieron. Quieren que no los mencione más? Tal vez no lo voy a hacer más. Los que decidieron invisibilizarme. Se lo pierden y lo que se pierden es importante, y como saben, Houston lo reconoció. Aquellos que me quieran seguir, pueden hacerlo, pero desde otro lugar. Por fuera de esa grieta que es el verdadero mal. J A T

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