ESTE ES EL LINK A LA FIESTA CLANDESTINA DE NORDELTA 

ESTE ES EL TEXTO DE MI RESEÑA DEL RACISMO PRIVILEGIADO DE LA FUNDACIÓN EL MIRADOR Y NOSOTRAS PROPONEMOS:

 

Mucha tela para cortar en la ‘represión’ policial que tuvo lugar durante la inauguración de la muestra colectiva ‘Tegumento’; Fundación El Mirador en la esquina de Brasil y Balcarce, Parque Lezama. La artista Marina de Caro dijo en la página de Instragram de mi querido amigo, Su Señoría, el juez Bruzzone: ‘Horror en la ciudad, policía con barbijos mal puestos y sin barbijos y aunque los tengan puestos. Violencia policial no! Y el texto que dicen: “Te voy a chupar a la comisaría”. Qué es esto?’. Si bien es dificil generar sentido de la falta de sintaxis de de Caro, un Cañetizado Cesar Abelenda, intentó romper con el dualismo que nunca ve su responsabilidad en estos eventos y dijo (aunque despues pidiera perdón): ‘Hay que denunciar este tipo de abusos y violencia policial y hacer un sumario a los policías involucrados pero tambien debemos ser conscientes que no podemos exponer a nuestro sector de esta manera y que nos vuelvan a cerrar nuestros espacios de trabajo por no cumplir con los protocolos’. Respecto al uso del verbo ‘chupar’ que tendría fuertes vínculos con los métodos usados por el terrorismo de Estado en los 70s, Claudia Gonzalez Dauría dijo en la página de Bruzzone: Pero, qué es esto? Te hago chupar ocho horas sino firmás? Ese verbo usó la poli? El tiene que ir preso por violencia verbal como mínimo’. Bueno, un acta contravencional siempre se firma. Despues uno puede ir y hacer los reclamos correspondientes pero resistirse a hacerlo es resistirse al dictum del Estado instituído por nosotros como el poder de ejecución de la ley delegado por la comunidad. Digo esto porque lo que se percibe es una manipulación del imaginario vinculado al trauma de la Dictadura para justificar el desacato a la autoridad. Tal vez por esto, Bruzzone, como buen zorro que es, se limitó a poner el video sin emitir opinión. Respecto a la asociación de ‘la yuta’ con ‘el demonio del terror de la dictadura’, lop que diría es que ya bastante suerte tenemos que entre las clases bajas del Gran Buenos Aires hemos encontrado un ejercito de gente dispuesta a morir en medio la creciente violencia por un sueldo bajísimo mientras los ricos del norte de la ciudad continuan encerrándose en barrios privados a costa de un desastre ambiental que va a verse en el tiempo por venir. Por distintas razones, la vida va cruelmente llevando a esa gente a decidir ser policía y no ‘international feminist curator’. El tema linguístico al que remite Gonzalez Dauría se podrían solucionar muy facilmente con un glosario de la correccion politica de la era covido-larretiana pero mas que probablemente y lanzo esto como hipótesis, esos mismos policías no tendrían los recursos intelectuales necesarios para acceder a este tipo de discusiones y esto se debe a la crisis de la educación pública desde hace, por lo menos, dos décadas. Dicho de otro modo, aca no hay ni buenos ni malos. Lo que sí hay es blancos privilegiados (educados como Claudia Gonzales Duaría y Marina de Caro) y ‘negros’ (demonizados como la yuta del proceso e históricamente discriminados por los que no consideran que haber hecho algo al servicio de la comunidad con los naipes que les tocó en la vida ya debería ser considerado merito suficiente para no despreciarlos así). Atención con ese desprecio racial porque allí radica la fractura que yo analizo en mi libro que sale en abril y que, según entiendo, corta al arte argentino al medio. Una pregunta que conviene hacerse es si en el país que llamó a los indios ‘barbarie’ y mandó a los negros a morir en masa en la Guerra del Paraguay para despues repetir una y otra vez que ‘en la Argentina nunca hubo negros’, el arte ha sido uno de los instrumentos coptados por la elite para naturalizar ese racismo estructural. Tal vez, el supuesto (y explicaré por qué) exceso de la policía sea el resultado de que la misma se ha convertido en una de esas profesiones en las que el ‘negro’ puede tener su revancha. Esto lo transforma en un ‘negro’ resentido? No, necesariamente… .

La víctima

 

La evidente violación de los protocolos de distanciamiento social fue lo que motivó la ‘violencia policial’ que ocurrió en medio de los evidentes intentos de sobreactuación de Rodriguez Larreta de su perfil de garante de la seguridad y el Covid. Esto tras que su performance en materia de salud pública quedara desdibujada por el gobierno nacional. Si hay que buscar un responsable de lo que pasó, este es, sin dudas Rodriguez Larreta; en principio, por haber, tanto por acción o por omisión, estructurado a la ciudad a partir de una division norte y sur según las cuales las inauguraciones en las calles de Villa Crespo son ‘arte’ y en Parque Lezama son ‘disturbio social’. Dicho de otro modo, en lo que pasó en Parque Lezama se puede ver el fracaso de una política cultural que se adopta los ideales de resistencia en fuga de el Rojas y Belleza y Felicidad pero sólo como una estética vacía que les permita justificar a través de herramientas ya existentes en el arte argentino, su vocación de negar la realidad. Si se compara el momento actual porteño que yo veo en los videos de Bruzzone con mi realidad de lockdown en Inglaterra desde hace ya meses (y me refiero a la segunda ola), muchas veces me shockea la bipolaridad argentina de saltar de linchar a un vecino por salir a correr en los meses de Abril y Mayo con la consiguiente militarización de barrios pobres a este presente festivo con el que la escena artística hace inauguraciones en la calle todo el tiempo. Reuniones que, en honor de verdad, se parecen cada vez más a fiestas con DJ y sillones incorporados. Esto no debería sorprendernos porque lejos de un modo de resistencia pasiva contra el sistema, lo que vemos en Villa Crespo es parte del definanciado diseño de política cultural vigente desde épocas de Macri que como Jefe de Gobierno creo los ‘distritos de las artes’ que no era otra cosa que evitar invertir fuertemente en infraestructura y en lugar de eso, abrir un par de cafés cool y como por arte de magia crear una comunidad artística hipster como en New York y London. Esas fiestas hacen el trabajo por Macri. Hasta ahí todo ok. Pero, en lugar de eso, los incentivos fiscales para el desarrollo inmobiliario acabó favoreciendo la transformación de espacios vacantes en galerías que de pronto florecieron por todo Buenos Aires. Esto ocurrió al mismo tiempo que el Macrismo armaba la policía metropolitana y es más que probable que la política de los ‘distritos de las artes’ haya permeado el mandato de esos nuevos policías de ser tolerantes con las fiestas públicas, digamos, al norte de la Avenida Córdoba. Es que en el país que recibió a los Nazis, algunas cosas nunca cambian y casi siempre este alineamiento coincide con la división racial de la ciudad entre blancos y morochos.

Algunos dirán que esta explosión de fiestas e inaguraciones del circuito del arte está generando un verdadero renacimiento artístico similar al del 2001 con, por ejemplo, el caso de Belleza y Felicidad a la cabeza que, según entiendo, ha devenido en el modelo al que todas estas microgalerías con estética trash o kitsch apunta. Para ellas parte de su estética y proyecto conceptual gira alrededor de un esquema de relaciones, amistades y festicholas de todo tipo. Respecto de la cuestión del ‘renacimiento artístico’, el tiempo dirá si se puede hablar de eso. Personalmente creo que no lo es porque esa estética del trash del 2020 presenta un alineamiento con los procesos de gentrificación de esas zonas de Buenos Aires que les impide alinearse con el espíritu más políticamente comprometido de proyectos como Belleza y Felicidad. En otras palabras, en su intención de sacar a la cultura argentina del parroquialismo que el macrismo ha creído que está (debido a ese ignorante credo del Pro y de su house organ La Nación de que lo extranjero es mejor). Esto transformó los ensayos en relacionalidad alternativa y huída (aunque muy limitada) hacia lo marginal de la galería del original ahora copiado y más específicamente de la editorial de Fernanda Laguna y Pavón en un proyecto de gentrificación low-cost en barrios como Villa Crespo que se han vuelto caricaturas de un modelo de ‘amistad’ que no es más que pura endogamia y obsesión narcisista. Lo que hace de esta estética trash la expresión estética del Larretismo es que son los hijos de la privilegiada y blanca clase media argentina que pululan por el sistema del arte y se apropian de la cultura de los ‘negros’ que dicen amar pero que, en realidad, desprecian. Esto, según entiendo, es un capítulo más en la larga historia de abuso cultural de blancos sobre negros al ponerla en tensión al borde del sarcasmo (pensemos por ejemplo en Torcuato Gonzalez Agote y su Galería Grasa) o más talismánicamente como modo de exorcizar el miedo (muchas veces erotizado) del ‘villero’ peligroso que acecha desde afuera del barrio cerrado, cayendo muchas veces en una suerte de romantización de la cultura del subalterno, el gusto de la cultura villar en el country. (escuchar Lanpodcast con Rorro Casas donde él habla desde dentro del country). Esto transforma a la cultura de los hijos del privilegio que se vuelven locos simulando ser pobres al son de Gilda en pacientes del síndrome de Estocolmo que aqueja a esta república que no ha podido llorar propiamente a sus muertos. Ese amor por que te aterra y te da asco es la otra cara de esa glamorización  de la marginalidad característico de la presidencia de Cristina Kirchner.

El hijo de mi agente inmobiliario y adorado Agote de Agote Propiedades.

 

Si abrimos el lente y miramos la realidad de manera más amplia, esta fascinación post-Belleza y Felicidad por lo trash rapidamente se transformó en otra pero, esta vez, por lo villero. Todo esto, como dije arriba, asociado al Kirchnerismo. Pensemos por ejemplo en Washington Cucurto quien estuvo desde su editorial Eloísa Cartonera muy vinculado al proyecto de Belleza y Felicidad. Lo que ambos proyectos (los del 2001 y los de ahora) tienen en común es que generan espacios de contención para ‘el gremio’ de jovenes artistas y aficionados que quieren estar con sus amigos, tomar una cerveza subsidiada, pasarse información sobre el sistema del arte y ser minimamente visibles en tiempos económicamente muy difíciles. Esas endogámicas (porque son lejos de amigables) fiestas callejeras satisfacen (aunque, en realidad, jamas lo hacen) la necesidad de pertenecer, estar y ser visto, incluso en un contexto de mercado. La mayoria de los jovenes que participan en estas inauguraciones viven con sus padres, tienen el costo de su educacion cubierto por el Estado por lo que adhieren a un criterio de comunidad que es la consecuencia de la muy paradójica (y tal vez, no demasiado inteligente) invitación un tanto irresponsable del Estado a que quien lo decida sea artista, sabiendo que ese Estado ha venido fracasando en generar las condiciones para que se desarrolle una economía que les permita vivir del arte. Los de los estratos inferiores de este grupo usan al arte para no caer en la depresión social y política que las condiciones estructurales indican en un gobierno como el de Fernandez que para ser Jefe de Gabinete hay que tener más ancestros afines que Carlomagno para ser Emperador. Sin embargo, la gran mayoría no son pobres ni nunca lo serán, hacen arte como hobby hasta que se casan o heredan de sus padres para convencerse de que el logro de sus vidas es tener tantos amigos artistas y gente ‘culta’. Desde ya, esta idea de lo ‘culto’ es ficticia y solo funciona dentro del grupo. Todo muy trágicamente paliativo.

El arte ‘negacionista’ del privilegio pequeño burgués de Torcuato Agote.

Con esto quiero decir que las fiestas en el mundo del arte argentino han venido siendo material artístico desde tiempos del Under en la década del 80 y desde ahi se transformaron en modos de resistencia queer frente a los embates del neoliberalismo como en el caso de Belleza y Felicidad para terminar quedando al servicio y cobijo del estado macrista como lo ejemplifica el caso de Torcuato Gonzalez Agote, el joven galerista de la Galería Grasa quien ademas es hijo de mi querido amigo y agente inmobiliario Santiago Agote, propietario y CEO de Agote Propiedades ubicado en la Calle Quintana en una de las partes mas chic de Buenos Aires. Siendo su padre tan establecido en lo que hace coloca, desde ya, a Torcuato en un lugar interesante para conseguir y financiar el emprendimiento que viene usando como plataforma para una performance de sí con la que pretende promocionar la construcción de su propia subjetividad como objeto artístico frente al agotamiento de su propio proyecto artístico. Hace unos años, Agote tuvo la idea de subir a colectivos (lugar, imagino, ajeno para el hijo de una de las inmobiliarias establecidas en el prime zone de Recoleta) y sacar fotos, sin pedir permiso a todas las jovenes, flacas y blancas que él considerara cogibles. Intentar elevar a categoría artística al voyeurismo, machismo e invasión de la privacidad a través de la calidad pseudo-masturbatoria de sus fotos al mismo tiempo que se desarrollaba el NiUnaMenos nos obliga a preguntarnos como piensa el arte este galerista, cómo ve al arte en relación con el prójimo, cómo entiende su lugar dentro de ese mundo y cuan consciente es de su propio sentido de impunidad y de su falta de empatía por el público femenino, en un momento tan delicado, es. Ese proyecto es un buen ejemplo de construcción endogámicas de un público. Agote creyó artísticamente aceptable trasladar un chiste sobre las minitas con los pibes al espacio público. Más recientemente e interesantemente, en el contexto del pacato provincialismo argentino, las performances automonumentalizantes casi siempre tienden a incluir desnudos parciales. Su novia, el jueves pasado subió una foto de los dos en bolas antes de tener sexo en la ducha. Por qué un adulto puede llegar a pensar que alguien puede estar interesado en ver ese nivel de intimidad de la pareja? La respuesta es simple. Los hijos del privilegio usan su lifestyle (creo que esta es la palabra correcta) en Instagram como herramienta de autopromoción neoliberal para sus emprendimientos flexibilizados y una de las condiciones de ser de ese tipo de persona es que salvo en condiciones muy especificas lo que hacen es un mero pataleo Edípico que, en terminos estéticos, acaba siendo profundamente conservador.

Heroe durante el minuto y medio que le duró la erección. Igual ese minuto y medio, me calentó.

 

El ethos de la Fundacion el Mirador, el día despues de la ‘represión’ y ‘tortura’ a lxs chicxs no pudo haber sido más distinto a Isidoro Cañones Agote. Una de las directoras (especificamente de la Escuela de Fotografía) de la mencionada Fundación, Mariana Bersten salió al cruce de la postura autocrítica de Cesar Abelenda a los gritos. Para ella (como para muchos artistas blancos intoxicados por el privilegio) la ‘yuta es toda una mierda’ (convengamos que este vocabulario es, en sí mismo, una apropiación cultural del lenguaje de carcel o de las transexuales realmente torturadas). El modo en el que Bernsten y sus colegas ‘directivas’ hacen uso impune de los slogans de la política de identidad para violentamente callar al otro o directamente, lincharlo publicamente frente a la red social que comparten; nos obliga a preguntarnos por qué eligieron el arte como profesión. Aunque todo es posible, la realidad de que una joven bella de raza blanca, descendiente de alemanes, con apariencia que responde a los canones universales hegemónicos haya sufrido el tipo de marginación y violencia que permita justificar dicha actitud, es realmente limitada. Esto se hace evidente al leer su CV en su página de internet (que está integramente escrito en inglés). Allí, nos enteramos de que nació en Buenos Aires para estudiar luego fotografía en Nueva York, uno debe creer de su propio bolsillo o el de sus padres. Lo que me lleva a decir esto es que comienza a estudiar en 1996 y su primer beca la consigue en el 2008. Si bien dice haber sido asistente de David Lachapelle (sin especificar fechas), haber trabajado en Black Book que es uno de los medios en inglés que reseñó, en su momento, a LANP; y como una más del ejercito de fotógrafas jóvenes de modas para grandes agencias de modelos como Elite, Ford, etc. En su CV incluye que exhibe sus fotografías en Praxis en su sucursal neoyorquina y porteña, lo que demuestra que a esta muchacha le falta esa cosa indefinible pero sagrada que diferencia la brillantez de lo pedestre. Si exhibís en Praxis, your next stop is back home.  Tal vez sea por eso que habiendo tenido algunas becas sus picos de carrera son el Primer Premio de Bahia Blanca y otra en la Maison Argentina en Paris, muy segundas y terceras ligas. El hecho de que sea profesora de fotografía de la Universidad de Palermo confirma que su carrera ha sido siempre aspiracional y funcionó mientras la energía era alta y tras el agotamiento de su fascinación con el supuesto cool internacional de ‘lo extranjero’, volvió a Argentina con un proyecto más (aunque aún mediocre) académico. Esta información a muchos les parecerá innecesaria pero nos permite percibir de donde puede salir ese desprecio por el otro (hombre/yuta/negro argento). En medio de su evidente privilegio en el contexto de su actitud durante y tras lo acontecido con la policía, Bersten como junior y tambien como argentina debe haber conocido y visto ciertos tipos de maltrato. Ese era el precio a pagar por una carrera que no parece haber despegado realmente, al menos, del lado internacional y que parecía interesarle tanto. El problema de Bersten es que cree que le sacaron algo que ella merece y esto no es algo que caracteriza a ella sola sino a todo un grupo social que se nutre de la melancolía de no haber sido reconocido como ella creía que era. Desde los cuartos de Parque Lezama, ella afila su resentimiento.

Es, ciertamente, difícil creer que Bersten, blanquísima y alemana como es y a pesar de su apariencia obediente al modelo ideal hegemónico haya sufrido el trauma de la exclusión y la marginalidad. De todos modos las rutas del trauma son tan privadas que tal vez me equivoque. En su comunicado, la Fundación (es decir Bersten y sus colegas) dijeron que repudian ‘el accionar de violencia institucional contra le curadore de la exhibicion y su compañera quienes fueron salvajemente reprimides, golpeades y torturades’. Esta salame tras exhibir en las galerías más patriarcales que existen (Praxis)  y poner a su fotografía al servicio de una industria vinculada a la promoción de la anorexia y la objetualizacion de la mujer al punto de la deformidad viene a hablar a los gritos de…. torturades porque no la dejaron seguir co la festichola dos horas más? I mean… who are these people? Asimismo, el comunicado dice que el día anterior a las 20.50hs (mientras prácticamente toda Europa está en lockdown, muchos países ven los números de Covid subir con el daño que esto supone para las economías y el gobierno argentino intenta equilibrar el daño económico que el cierre generó en restaurants y bares y al hacerlo, se entiende que pone en peligro el delicado equilibrio del virus), las quisieron obligar a dar por terminada la fiesta. Algunos en Instagram irreflexivamente y con ese bonito fachofeminista acusaron a los diferentes gobiernos de corruptos por dejar abrir a los restaurants (que si no abren se funden) y no dejar a la Fundación que arme una terrible joda hasta la hora que se le cante (que si no la hacen hasta la hora que ellas creen que tienen que hacerla, no le cambia la vida absolutamente a nadie. En el infantil y mantenido mundo del arte argentino la culpa siempre es, evidentemente, de otro. Enceguecida por la certeza de que lo que ella hace es fundamental y necesario cuando, en realidad, en este contexto pone en riesgo innecesariamente la salud pública, Bernsten y susc colegas levantan el dedito acusatorio y dicen: ‘Muchos patrulleros se apersonaron en la esquina de Brasil y Balcarce indicándonos que debíamos suspender y evacuar la inauguración, sin explicación alguna, de la muestra para la que veníamos trabajando durante los últimos meses’. Digamos que a las 9 de la noche habiendo comenzado la inauguración a las 7, debería ser considerado suficiente como acto inaugural de una muestra. Pero no, lxs chicxs iban por más y ellas no querían la inauguración formal de la muestra (que, por lo demas, queda abierta para que la gente pueda ir a visitarla luego) sino que la festichola sólo (dentro de sus cabezas era posible) en los términos que ellas se les cantaba. Al decir que ‘ellas habían trabajado durante meses’, ellas transforman su derecho no a inaugurar la muestra (ya que eso fue hecho) sino organizar ‘la fiesta en tiempos de Covid’ y ni piensan negociar ese derecho tan de ellas que es… ‘divertirse’. Pero eta mina es tarada? Tiene algun amigo que la quiera bien y que le aconseje no sólo a ella sino al resto de los que están en posiciones de importancia en esa fundación de que no pueden ser tan pero tan banales. Lo que lxs chicxs querían era seguir de joda hasta bien entrada la madrugada. El comunicado luego dice que dos de sus colegas ‘fueron detenidas y se ejerció violencia masculina sobre mujeres y disidencias sexuales contra todo tipo de protocolos de género y violando así al propio reglamento policial’ (sic). En realidad, si viene la policía y dice que se acabó una fiesta que estás organizando a toda música en el medio de la calle; lo que tenés que hacer es acatar la orden, salvo que estés buscando problemas y desde este punto de vista, valdría la pena volver al caso de Torcuato Agote y la bulímica necesidad de la pequeña burguesía de volverse los heroes de sus propias narrativas personales. El problema es que hay un punto en el que la realidad y la ficción comienzan a confundirse y se te cruza la policia y comienzan los palos. Torcuato Agote como heroe del amor en la ducha y lxs chicxs de la Fundación ‘torturadxs’ por no poder terminar su fiestita a la hora planeada son roles que sobreactuan la autopercepción de derechos de una comunidad artística en la que las políticas de identidad terminaron de estupidizar el discurso de los comunicados de esa Fundación que no son otra cosa que la actualización del ‘grito en el cielo’ de la señora gorda ofendida de Recoleta pero, en lugar de hablar, del morocho de la panadería que ella dice que no le dió el vuelto, lo hace a partir de los supuestos derechos que como mujer y artista, le pertenecen. Derecho a qué? A hacer lo que se les canta. Cuando? Todo el tiempo. la pertenencia a la comunidad artística les da, incluso, contra una pandemia global que a lxs seño. Ahora bien, esta sobreactuación de sus supuestos derechos viene de la mano de la conciencia de la excepcionalidad y privilegio que ser artistas supone darles lo que agrega otra capa mâs: a la de mamá y papá con plata y a la de mujer. Chicas, bajen a la tierra. Finalmente, el comunicado se queja porque la policía no les dejó cerrar el local hasta que ellxs no firmaran el acta de ‘supuesta contravención que ellos unilateralmente invocaban ‘. Pero qué pretenden que la Legislatura de la Ciudad vaya ahí a deliberar para ver si tienen que dar por terminada la fiesta o no? La decisión es tomada en el momento en el que comienza a redactarse la contravención. Dicho de otro modo, el que escribió este comunicado carece de la empatía y la sensibilidad necesaria para hacer arte y me pregunto si no fue precisamente esa intolencia (de ellxs) lo que acabó encediendo la mecha. Si le sumamos a esto la necesidad de Larreta de sobreactuar su cuidado del Covid ybde que tanto en esas fiestas como en la policía circula y mucho la cocaína; las condiciones para algún chispazo estaban dadas… y se dió.

Yo creo que al demonizar a la policía como bloque se refuerza conceptualmente algo que visualmente ya venía percibiendose. En el video de Bruzzone, los (policías) agresores eran todos morochos y los agredidos (artistas) eran todos blancos. No tenemos datos de lo acontecido conversación cuando la policía habla con lxs chicxs de la Fundación y les pide que cierren la fiesta. Esos momentos iniciales son fundamentales porque, según entiendo, el privilegio y la impunidad del blanco reacciona con un desprecio que aunque no se verbaliza se expresa con los ojos. Ese es el momento en el que la madre soltera de Wilde que tiene que dejar a su nena con su mamá que está enferma y que si contrae Covid, no sólo puede matar a la madre sino complicar su delicado arreglo de vida se encuentra al borde de la grieta con, por ejemplo, la ex fotógrafa no del todo lograda de Elite y David Lachappelle que termina enseñando en la Universidad de Palermo y con la sangre en el ojo le procede a enseñar a los gritos (estoy imaginando, obvio) a la mujer policía lo que es ser mujer. Ese desprecio pequeño burgués por los de arriba y los de abajo hace que ese momento sea muy tenso. No hay clase más reaccionaria que la clase media y tal vez el arte esté cumpliendo una función a través de estas fiestitas. Lo que complica el caso es que la cuestión de género ha sido increíblemente rica en America Latina para torcer el brazo de gobiernos saltando las barreras de la política sindical demasiado enfocada en los salarios para poder hablar de sexo. Gente como los de la Fundación toca de oído todo eso pero su privilegio las convence de que lo suyo es una suerte de club ilustrado de retiro anticipado de niños ya no tan jóvenes profundamente narcisistas y con el ego herido, sin problemas para comer y para pagar el alquiler pero con sed de reconocimiento tribal.

Cada vez que voy a Argentina me sorprende algo que en Inglaterra no se ve porque los contratos de trabajo son flexibles y se puede despedir sin justificativos y en el instante a cualquiera. Pero la Argentina peronista contrapuso a la soberbia del privilegio con su caraterístico ‘sense of self-entitlement’ y ‘yo-ismo delirante’, el tipo de acuerdo corporativo que elevó a los sindicatos a un lugar que les permitió garantizar un contraderecho que estos jóvenes creen tener: el derecho a la afiliación sindical y su versión más actual y precarizada: los planes. En medio de esto se convenció a la clase media argentina (que desprecia a los que estan abajo de ella) de la fantasía de que con educación pública y gratuita, un villero puede llegar a recibirse doctor y prosperar. La UBA será todo lo maravillosa que es pero para estudiar ahí hay que tener padres con plata porque el sistema sólo beneficia al que tiene tiempo para concentrarse y ni hablar de los contactos necesarios para ingresar en el mundo laboral pasando la monumental barrera del color de la piel en la Argentina. Si la ideología argentina le dice al ‘negro’ que él no lo logra porque no quiere o porque hay algo moralmente equivocado en él y, de pronto, este acaba encontrándo su vocación en un trabajo altamente moral como la policía para volver a ser demonizado por las esquizofrenicas que, evidentemente, no tienen que pensar demasiado para alimentarse y para el gas. En esos casos, la vida le da una oportunidad al ‘negro’ de equilibrar la balanza de la desigualdad por lo que la asociación directa de la policía con lo más perverso de nuestro pasado es injusto, infantil, racista y poco productivo. Desde ya, mientras este equilibrio intenta acomodarse, puede haber chispazos. Como les decía, cada vez que voy a la Argentina me sorprende la violencia tácita y silenciosa que expresa el personal a cargo de servicios, generalmente, proveniente de esos lugares de menores recursos, oportunidades y educación. Yo lo detecto, primero, porque soy un observador cultural y segundo, porque soy argentino y creo que eso absorbe mucha de la energía de los intercambios sociales en nuestro país. Mucha pero mucha energía en el lugar equivocado. Durante la convalescencia de mi madre yo padecí ese ‘resentimiento racial y de clase’ en el cuerpo. Al igual que ‘negros’ en la policía, son las ‘negras’ las que le limpian la caca a nuestros enfermos cuando nosotros sentimos que la vida se derrumba. Pero por esas paradojas de la vida, en ese momento se produce una nivelación y la vida nos iguala. Lo que antes era desprecio, se vuelve necesidad y no importa que plan de OSDE se suponga que te cubra; todo argentino, tarde o temprano, terminara necesitando del ‘negro’. El poder lo tiene, como diría Joseph Conrad, ‘the darkness’. Matseltov por eso!

Los argentinos necesitamos curar heridas no recientes sino centenarias y nuestra identidad cultura (tiro esta hipótesis ) es la negación sistemática de la realidad más elemental. Tal vez el arte de la fiesta sea la mejor expresión de ese arte de la negación. El tono y la soberbia del comunicado de la Fundación y la decisión de despreciar la orden policíal e intentar cerrar la galería sin firmar un acta contravencional cuya firma no significa, necesariamente, que uno esté de acuerdo con la imputación., son prueba de ello. En tiempos de pandemia global el rol del arte en la sociedad debería ser tomado, sobretodo por gente que se considera ‘artista’ y que ha recibido ese entrenamiento gratis a costa de todos, con un poco más de seriedad. Y con esto no digo que las fiestas no hayan sido parte de la historia del arte argentino durante los procesos de recuperación del espacio público en la Primavera Alfonsinista y tras la crisis del 2001. Sin embargo, el Under de los 80 ocurría tras una década y media de dictadura y de complicidad de esa clase media que hoy se pajea en el Instagram de Bruzzone haciendo gala de su ‘corrección política’ en tanto nueva vanguardia iluminada mientras en epocas de desaparecidos miraban para otro lado para no perder los privilegios. Hoy, no es la dictadura sino el virus que aún anda dando vueltas y a esto me refiero con mi llamado a la comunidad artistica para que se saque esa venda que la lectura fascista de la politica identitaria (contra la que verdaderos capos como Perlongher escribían) de una vez por todas ya que con el narcisismo de los egos heridos del tardo capitalismo recesivo, el cocktail es peligroso por lo banal e idiota. Estas señoras, esgrimen sus derechos absolutos desde su privilegio en momentos en los que tanta gente está perdiendo a familiares sin poder acercarse a darle un beso y millones de personas han muerto a escala global. Es, profundamenta, sintomática la proliferacion de estas fiestas negacionistas de la realidad en donde la joda muchas veces, como en este caso, roza la irresponsabilidad señalada por Cesar Abelenda, quien muy excepcionalmente en el contexto porteño decidió decir lo que pensaba, al menos por un rato. Yo no sé si este es el año indicado para que el mundo del arte esté tan obsesionado con estas fiestas con música en la calle desde la plataforma que les da ser miembros de la raza blanca oficial, contar el privilegio y el tiempo disponible para estar en la vereda jugando al pobre y creer que esa impunidad tiene su continuación natural en la adopción de la identidad de un artista. Digo esto porque en el video de la Fundación el Mirador, las irresponsables a cargo comparan explícitamente lo que les pasó a ella con lo ocurrido con el Terrorismo de Estado. Dicho de otro modo, al policía no se le permite usar la palabra ‘chupar’ pero ellas pueden usar todo tipo de asociaciones y figuras aunque sean del peor gusto. Digo esto porque según ellas (ver el primer video al comienzo de este post) su derecho a la joda más allá de las 9 de la noche, en medio de una pandemia global, es comparable y equivalente al Estado secuestrando gente en medio de la noche para torturarlas y tras conseguir o no la información esperada arrojarlas al río desde helicopteros. Todo esto, señoras y señores, es el cocktail de políticas culturales superficiales, ignorantes y oportunistas de ambos lados de la grieta. Esto hace que dos bandos conservadores y reaccionarios como la policía y las damas del privilegio se enfrenten. Pero ademas de la deformación que el macrismo ha ejercido en la ética del porteño,  los hechos de violencia fuera de la Fundación se dispararon porque en un momento muy especial del mundo, un grupo de ‘ciegxs’ que se autodenominan artistas insisten en negar la realidad que este blog viene repitiendo una y otra vez aunque ese sector pretenda que lo ignora. El arte porteño es un instrumento al servicio de la negación argentina, entre otras cosas, de su racismo estructural. El problema es que ahora se usan las políticas de identidad para hacer a ese negacionismo aún más eficaz y mientras corren a todos por izquierda, acotan el margen de lo que la critica puede hacer. No contentas con eso, amenazan usar su privilegio con el único argumento de su delirante interpretación de las políticas de género para hacer juicio a la Policía de la Ciudad y seguir costándonos guita a los contribuyentes. Briliant.  J A T

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EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA LANATA Y LEVINAS SACANDOLE LA CARETA A Andrea Giunta: ‘Cañete la desarmó teóricamente y ella no lo pudo soportar’