Debo confesar que fueron escritos en mi contra durante el proceso de pedido de cancelación por parte del ICAA del Museo de Fine Arts Houston, el de Liliana Viola para el Suplemento Soy (que es el dedicado a la comunidad LGBTQ+) fue el más sintomático de la crisis en la que la intrumentalización de las políticas de identidad dejó al movimiento queer. Por eso quiero volver a ese artículo ya que hay dos cosas que Viola menciona que merecen un análisis más detallado.

Lo primero que hace es correrme por izquierda desde la mencionada posición identitaria al acusarme de refugiarme detrás de mi propio derecho identitario, mi daño y… mi, como ella dice, ‘SIDA’. En el último párrafo de su artículo, la persona que (y esto no debemos olvidarlo ni siquiera por un segundo) está al frente del Suplemento Gay/Queer de Página 12, increíblemente, dice lo siguiente: ‘Cuando Cañete, luego del escándalo y de haber borrado algunas de sus posteos dice soy hijo de un boxeador de origen guaraní, de piel marrón, soy gay y tengo sida se está escondiendo detrás de las luchas que dieron otres’. En principio, Sra. Viola, yo no tengo SIDA. Usted debería educarse al respectos sobretodo si pretende dirigir ese suplemento. Yo soy portador de HIV. Es más hace años que estoy en tratamiento, soy indetectable y no puedo, en el contexto de mi tratamiento, transmitirlo. Esta diferencia no es sutil sino absoluta y se ancla en el corazón del Soy de Página 12. Sorprende que su directora cometa semejante error. Habiendo corregido esto pasemos al siguiente problema.

 

 

Ahora quiero referirme a su acusación de que yo me refugió en esas identidades (guaraní, marrón, gay y HIV+) para instrumentalizarlas a mi favor; escondiendome detrás de las luchas sociales que en cierta Edad de Oro, reclamaron aquellos en posiciones subalternas. Si bien yo tengo derecho a expresar mi ‘daño’ como quiero, esa no debería ser la cuestión ya que insistir en ese reclamo a partir de cierto fundado derecho al repliegue identitario va contra todo lo que como intelectual sostengo. De ese esencialismo hay que escaparse ya que es improductivo y hasta despolitizante (como lo demuestra la gestión Viola en Página 12) contraponer una identidad tras otras. Eso es Hobbesianismo y del peor tipo. Tenemos que elevar la discusión. Y es precisamente esta confusión la que hace que alguien menos sofisticado aún como Lanata haya llegado a acusarme de gay homófobo. El problema es el esencialismo despolitizante funcional a las derechas que ambos (Lanata y Viola) en este momento representan.

Dicho de otro modo, si Viola me acusa de usar las luchas de otros por que no hace una reseña negativa de intelectuales queer como, por ejemplo, José Esteban Muñoz quien en sus investigaciones usa al vogueing y a los travestis. Por qué no acusarlo de ‘posicionarse él como intelectual’ usurpando las luchas post-Stonewall? Desde ya, esa acusación seria un sin sentido pero amerita la pregunta sobre por qué a Muñoz se lo autoriza a operar con las identidades y a mí no. Bueno, en principipio, porque la de Muñoz es una teoría progresista que toca bien de lejos a Viola mientras que lo que no gusta de mi no son solo los modos del blog sino tambien que allí me meto con algunos de sus amigos.

Lo que Viola no percibe y es incapaz de asociar, posiblemente por su propia homofobia internalizada (la que solo le permite apreciar determinadas formas de intervencion casi siempre ligadas a la victimización) es mi intervención en el campo político a través de mi libro ‘Historia a Contrapelo del Arte Argentino’, por ejemplo. El tipo de debate que generan mis intervenciones, el éxito de mi libro e incluso, la cancelación por parte de Mari Carmen Ramirez que no hace otra cosa que confirmar las practicas corruptas de una institución que, hasta ahora, tenía buena reputación; me posicionan con total claridad no como un intelectual que necesite refugiarse tras los logros del movimiento gay sino como un participe directo de ese movimiento. Esto es algo que lo planteo con suma claridad Roger Colom en su texto titulado ‘El Asunto Cañete’ en la Niúsleter BIPA.

 

 

Lo que la intoxicación identitaria le impide ver a Viola es el modo decolonial en el que opera mi ‘Historia a Contrapelo del Arte Argentino’ y que el contexto ‘colonizante’ en el que las fanáticas feministas (de la segunda ola) (Giunta, Malosetti, Ferreiro, etc) reaccionan cuando el premio me lo da el imperio; confirma. Mi libro habla de cómo deconstruir la relación entre Europa, el Norte Global y la Argentina, de cómo deconstruir la relación entre la Argentina blanca y el exterminio de negros en la Guerra del Paraguay; de cómo deconstruir un feminismo que excluye en lugar de hacer lo que se supone que tiene que hacer. Lo que yo pongo sobre el tapete con mi bestseller son los modos de operar mediante el intelecto aplicado al arte sobre los problemas de identidad no como reclamos sino como acciones especificas orientadas a modificar la realidad.

De qué luchas sociales de otrxs me están hablando, entonces? Feminazis como Ferreiro, Giunta o Malosetti Costa no pueden entender un concepto sofisticado de representación lo que acaba yendo al corazon de la relacion entre feminismo y subjetividad en la Argentina. Mi argumento no se agota en este blog sino que tiene que ver con mi actividad como intelectual (incluso en el instante de la cancelación en el que se construyó muchísimo sentido). Yo no repliego sobre mi subjetividad ni sobre mi identidad sino que lo hago en una intervención compleja y, mediante mi libro, re-politizo los intentos de des-politización que la lógica de la grieta plantea a traves de figuras improductivas como Viola. El repliegue nunca puede ser un repligue identitario sino un acto performático. Si Fede Baeza decide que es Feda y afirma ser una señora de sesenta años, por qué yo no puedo decir que ‘soy un elegante caballero guaraní que escribe libros frente al Castillo de Hatings’ y mientras tanto, a traves de ese estilo, intervenir mediante mi libro sobre el espacio público. Como Ruben Darío quien lo entendía mejor que nadie: ‘yo soy un indio guatemalteco con manos de marqués’. Son esas manos las que hieren el apropiacionismo cultural empobrecido y estéticamente subalterno de un medio como Soy. J A T

 

 

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EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA LANATA Y LEVINAS SACANDOLE LA CARETA A Andrea Giunta: ‘Cañete la desarmó teóricamente y ella no lo pudo soportar’