ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SEÑOR FEUDAL

El sector local de indumentaria deja mucho por desear desde hace 2 décadas. Hubo un atisbo de internacionalización que, crisis del 2001 mediante, cada día alejó mas y mas el gusto cotidiano por verse bien con uno mismo, la generación con el oficio para asesorar en la compra se iba retirando, y cada subsiguiente vendedor se fue pauperizando en su saber.

En consecuencia, se fue perdiendo el gusto y el ojo para identificar lo que cada uno puede portar, limitándose al poder financiero (con oferta mediocre) de compra local.

Por otra parte, todas las elecciones de vestuario enumeradas en los comentarios no hacen mas que mostrar el grado de inseguridad del portante.

Plataformas = complejo de estatura
Vestimenta informal = ausencia de “cool-ismo “
Comodidad = inseguridad generalizada en su propio comportamiento.

Cuantas veces hemos criticado en este blog a hombres que ni siquiera hicieron pasar su ambo pret a porté comprado de apuro para una gala o red carpet local por “los ajustes del sastre”.

Quien cree que vestir etiqueta invalida divertirse, vio mucho Dinastía.
Obviamente, la seguridad en uno mismo y su conjunción con perfecta percha y prenda, hace la gran diferencia entre dar la imagen de seguridad personal que no desentonará en momentos de algarabía que el encuentro amerite, o convertirse en el silente comentario de “muñequito de torta” (por lo duro y acartonado, aunque culturalmente por no aceptar la propia limitación, casi siempre se recurre a aplicarlo a cualquiera que porte etiqueta, sin el mínimo ejercicio de observación detallada).

Ni siquiera tengo un dejo de consideración para quienes invierte en un automóvil importado, o propiedad en location-location-location, que siendo empresarios con reconocido posicionamiento se visten cual El Polaco para un recital en Palermo Groove.

No podes llevar los usos y costumbres del ámbito que te genera la tarasca (para cualquier ámbito de negocios distinto al financiero, farmacéutico o profesional independiente) a ocasiones que amerizan cierto respeto por el anfitrión y pavoneo propio.

Tenés el plástico que te da acceso a cualquier prenda, [email protected]!
Knighbridge, Sloane St, Rue de Faubourg de St Honore, Kurfurstendamm o las tiendas de Salamanca (como verán, a ese grupo social argento no les perdono ni siquiera una visita a un outlet de Miami).

Y todo en perfecto equilibrio., sino, sos un pelotudo que intentas tapar tus inseguridades no resueltas.

Alguna vez, en cena de índole profesional el marido de importante abogada intentaba pavonearse con un reloj de alta gama comprado en su último viaje ; el accesorio desentonaba por demás con el atuendo general del susodicho (jean ya sin forma y a punto de desteñirse, típica camisa a cuadros leñadora -entendible, ausencia total de percha-, accesorios de cueros para nada equilibrados). Poroto de muestra de la media argentina.

 

Y YA QUE ESTAMOS, ESTE ES MI PODCAST EN EL QUE LANATA CUENTA EL DESPECHO DE ANDREA GIUNTA Y SU DECISIÓN DE INICIAR LA CAMPAÑA DE CANCELACIÓN PARA QUE ME RETIREN EL PETER MARZIO ARWARD DEL MUSEO DE HOUSTON

Y, FINALMENTE, ASÍ PRESENTO LA SEGUNDA EDICIÓN DE MI LIBRO

 

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