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Desde un principio, la Galería de Alberto Sendrós emergió como un proyecto, nunca mejor dicho, ‘a contrapelo’. En medio de una profunda crisis, la idea de ser semillero de nuevos o casi-nuevos artistas con un grupo de inversores, supuestamente, ‘norteamericanos’ parecía un proyecto, again, ‘a contrapelo’. La galería en cuestión queda en La Boca, en Wenceslao Villafañe 584, a cuadras de la cancha Xeneize. Está en la planta baja de un edificio de departamentos con seis pisos. Dos de esos pisos, osea, cuatro departamentos pertenencen a Esteban Tedesco, amigo cercano de la noche, los chongos y Dadá Bistró de Sendrós. Esos departamentos funcionan como depósito de su colección; una colección de desigual calidad que fue exhibida en la Fundación Proa hace unos años. No sorprende que el primer piso sea de Alexis Minkiewicz, cuya relación con Tedesco es harto conocida y ha sido referenciada más de una vez en este blog como ejemplo de los conflictos de intereses que surgen de la relación de dos ‘amigos’; uno de los cuales le ha venido concediendo favores absolutamente irregulares como incluirlo en la programación de instituciones en las que tiene influencia directa, como el Centro Recoleta, en donde era/es miembros del Comité de Programación. Finalmente, la dueña de otro de los departamentos sería y digo sería porque estoy esperando cofirmación; ni más ni menos que Adriana Rosenberg, la directora de Proa (quien expuso la colección de su vecino). Esto coloca al edificio como un eje en el que Sendrós, Tedesco (quien tuvo su colección exhibida y legitimidad por la Fundación Proa) y Rosenberg (la directora de la Fundación Proa) compartirían por lo menos… ascensor.

No lejos de allí, Munar tiene una residencia para artistas jóvenes y el encargado del lugar es Diego Benzacar (sobrino de la hija de Ruth). Sin embargo, el hecho de que el apellido Benzacar esté detras del proyecto no deja de sugerir asociaciones con la galería de Orly Benzacar quien, podría pensarse, hizo que su sobrino pusiera a cargo del espacio a un artista de la galería, el inefable Charly ‘Lechuguita’ Herrera. Vale decir que si bien el Munar se prsenta como un proyecto de interés público, el espacio se alquila comercialmente ; lo que, nuevamente, plantea un serio problema de conflictos de intereses e incompatibilidades si la institución se presenta como ‘académica’ o ‘de formación’. Dicho de otro modo, no digo que sea ilegal, lo que digo es que es un tanto ‘misleading’ porque la curación no obedece a criterios de calidad sino a quien pone el dinero. Sin ir más lejos, hoy hay una muestra de la Galería Miranda Bosch quien habría pagado lo que las galerías habitualmente estarían pagando para exponer ahí que sería el monto de 2500 dólares. La pregunta que cabe hacerse es por qué una galería con espacio propio paga para exponer del otro lado de la Ciudad, teniendo un espacio propio. Creo que la respuesta está en la legitimación que se estaría facturando.

En un contexto en el que siempre se busca ‘nuevos talentos’ a moldear y manipular según el criterio y la vountad de los galeristas de turno, esta residencia de artistas se presenta como ‘el nuevo semillero’. Si en el pasado fue Curriculum Cero en lo de Benzacar, ahora es Munar en lo de…oh sorpresa… otro Benzacar! Ahora bien, de este ‘semillero’ sale un artista muy retórico y derivativo. Una mezcla de Neo-conceptualismo afectivo y transvanguardia italiana. El joven se llama Ulises Mazzuca y automaticamente, como propelido, expone, ni más ni menos que en el Museo de Arte Moderno. No digo que en el futuro no pueda hacerlo pero, hoy por hoy, lo que hace no está a la altura del Museo creado por Squirru y dirigido por Laura Buccelato durante tantos años. De todos modos, Noorthoorn ya le dió un lugar…. como por arte de magia. Este es el link a su Instagram:  https://www.instagram.com/p/COX4fhcrNlU/ Sin solución de continuidad, Sendrós lo acaba de presentar como uno de sus artistas hace, exactamente, dos días:  https://www.instagram.com/p/CPLlpDtgKoK/

La pregunta es entonces, cómo llega al Museo de Arte Moderno alguien tan pero tan verde y qué interesante la coincidencia de que la Galería Sendròs lo suma a su plantel? Un dato puede aportar un poco de luz sobre es4to. Alberto Sendrós hizo una comida en su galería para todo el personal jerárquico del Museo de Arte Moderno. Esto plantea otro conflicto de intereses porque un artista sin CV ni calidad suficiente es automaticamente exhibido en el Museo y sumado a la galerí. Este blog ya ha llamado la atención sobre la conducta opaca de Victoria Noorthoorn y esto lo confirma. La pregunta es: Si Sendrós no vende, para qué se hace todo este circo? No entiendo. Alguien me lo explica? Lo que mis informantes me cuentan es que la Galería Sendrós no vende nada y su apoyo viene de ‘un grupo de norteamericanos’. Me cuentan que tampoco le interesa vender y que incluso él estaría recibiendo un sueldo de sus inversores. Será así? J A T

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