Ayer ví una foto de Beto de Volder posando frente a la entrada de la muestra de Cezanne en el MoMA y me dió el pie para timonear el blog en esa necesaria dirección que es la del cuestionamiento de la forma como modo del arte en el mundo actual. La muestra de ‘Dibujos de Cezanne en el MoMA y la selección de obras por parte de la curaduría es, simplemente, maravillosa. Mas de 250 obras en papel, entre ellas varias acuarelas, muestran un Paul Cezanne en ese proceso que va de la valentía estética conceptual al otro de cómo eso se expresa con la mano sobre el papel. Lo que sea que él ve -una cara, un candelabro, el modo en el que un edificio está inserto en el paisaje- lo interpela tanto como un hecho como como un enigma. Existen pocos artistas en la historia del arte que se hayan hecho las preguntas estéticas que se hizo él y estas preguntas son clave: cómo transformar la realidad a través de las emociones en ‘verdades poéticas’.

La muestra está distribuida a lo largo de las paredes de seis salas y gran parte de ellas estan presentadas en vitrinas (como mesas) en las que se pueden ver los bocetos que permiten al espectador ver su método de trabajo. La muestra incluye tambien un número de pinturas (al oleo); algunos casi garabatos: la cabeza del hijo del artista mientras duerme, un lavabo, una botella de perfume, etc. Otras son de tamaño considerable como naturalezas muertas en las que el brillo de la acuarela las hace parecer vitreaux; un medio del arte muy francés, por cierto.

 

 

En unos dibujos de arboles, uno puede ver el detalle de los troncos y el follaje. En una acuarela del principio de su carrera, Cezanne se concentra en la contraposición de dos troncos: uno derecho y el otro curvo. Su forma sugiere diferentes energías e incluso diferentes personalidades. Es en esa relacion entre forma y ‘psiquis’ en donde Cezanne hace un trabajo que, en la modernidad, se había creído perdido. Cómo la forma puede dar cuenta del espíritu sin alegorizar ni representar.

En este sentido, la muestra va al punto y es el resultado de un rompecabezas logístico. Jodi Hauptman y Samantha Friedman, las curadoras del Departamento de Dibujos y Grabados, armaron un esquema visual en el que se puede ver la complejidad y la ambiguedad de la figura de Cezanne. Esto hecho en una epoca en la que los museos internacionales tienden a tratar a cualquier muestra de Impresionistas o Post-Impresionistas como una oportunidad para vender una ‘marca’ (visual) a un público distraído y sin capacidad de ‘hacer foco’; esta muestra no lo subestima sino que lo suelta en medio de la complejidad del caso para que este construya su propio camino. En este sentido, esta muestra trasciende el tratamiento habitual del tema y lo lleva al siguiente nivel.

En la introducción del catálogo, Hauptman dice, sin pelos en la lengua, que Cezanne ‘produjo su obra más arriesgada en papel’. Sin embargo, la muestra se encarga de no circumscribir la noción de ‘riesgo’ al mero reemplazo del pasado por lo nuevo (como suele acerse en el MoMA desde Alfred Barr) sino que avanza en dirección de la construcción de una noción de la historia del arte como algo evolutivo. Y esto es algo que en la muestra se hace sin ninguna timidez.

El momento en el que la muestra se vuelve teórica es cuando presenta algunas acuarelas del final de su vida, donde Cezanne representa el espacio de manera no naturalista sino como abstracción. En tal sentido, nos empuja a experimentar el espacio no en metros sino como una idea o un ideal de expansividad y recesión. Esto deviene de sus estudios del Rococo y el Barroco y mas concretamente de Grandes Maestros como Poussin y Miguel Angel. Esto debe ser visto desde el punto de vista de su admiración por el realismo de Courbet de quien dijo que era tan grande como Miguel Angel pero ‘sin la elevación’ de aquel. Esta diferencia entre ‘elevación’ y ‘forma’ cruza transversalmente la obra de Cezanne.

 

 

Lo que me parece atinado de la selección de obras es que los curadores no buscaron el camino fácil del arquetípico Cezanne ‘rupturista’ que, en verdad, no era ni doctrinario ni polemico y rechazaba las formulas. Una serie de dibujos de una cama deshecha con la yuxtaposición de almohada, sabanas, etc; es realizada con una intensidad analítica pero al mismo tiempo improvisada que descoloca al espectador. Dicho de otro modo, si hay que definir el metodo de Cezanne, el suyo es el de la paradoja. Su foco incluye una doble visión. Por un lado, la atención a su sujeto (u objeto) y por el otro lado la atención al toque del pincel y con esto me refiero a la sensibilidad del tacto del pincel sobre el papel. El pintor Emille Bernard que conocía a Cezanne dijo: ‘Su método consiste en, primero, someterse al modelo; estableciendo con mucho cuidado la composición de la obra y las relaciones de proporción’. Sin embargo, a partir de allí, el proceso se vuelve intuitivo. Bernard decía: ‘Cuanto mas se distancia de su objetivo su sumisión al modelo se vuelve opaca y es ese su punto de partida’. Es como si definiera la objetividad de lo visto para a partir de allí soltar y dejar que algo más (eso que hace a la estetica y a la forma arte) se incorpore de manera ‘dialécticamente no dogmatica’.

Cezanne ha estado en el centro del debate de la teoría del arte desde vivo. Menos de un siglo después, Clement Greenberg llegó al punto de atribuirle la creación de la abstracción. En ‘La duda de Cezanne’, Maurice Merleau-Ponty dijo en 1945 que se trataba de un ‘heroe existencialista’. Lo cierto es que sus dibujos y acuarelas denotan un sentido de urgencia pero no, simplemente, de ‘tener algo para decir’ sino un tipo de urgencia cercana a la urgencia del arte en sí mismo -una urgencia autonoma que emerge en tanto urgencia y constituye el orígen de la forma.

Cómo definir esto? Poesía? Poeticidad? Artisticidad? Si alguien piensa que esto es algo menor, se equivoca y mucho. El romántico alemán Schelling dijo que ‘el secreto de la verdadera poesía es estar borracho y sobrio al mismo tiempo’. Esta es la sensacion que uno tiene cuando ve las obras expuestas en el MoMA. Es como si hubieran puesto en cuestion los preceptos del MoMA desde su propia logica. Al decir de Schelling: ‘La intoxicación restringida a la cuestión del arte’. Cezanne esta borracho de sensacion pero siempre lo suficientemente sobrio como para especificarlo como forma.

Es por esto que en los trabajos del final de su vida, Cezanne nos recuerda que el contenido define la forma y que la forma reconfigura todo el tiempo al contenido. Pero le tomó tiempo llegar a esta fusión de materia (sujeto) y materia (como forma). En este sentido, Greenberg no se equivoca al hablar de abstracción pero la abstracción de Cezanne es un modo de reclamar el regreso de la naturaleza y tambien del sentido. De ese modo, nos recuerda de la negatividad del arte autónomo. Cezanne parece preguntarse constantemente cómo se siente sobre esta roca, sobre esta nube, frente a esta manzana. La relación no es óptica ni cognitiva sino que tambien es material e incluye al cuerpo.

Ayer yo hacía referencia a la muestra refrito de Giunta en Arles y su anuncio de replantearse el lugar del arte en momento Covideanos. Este es un tema demasiado grande para incluir acá por lo que le voy a dedicar un post específico. En realidad, la pregunta va a tener que ver con Cezanne y es cómo este responde al facilismo automatista de la nueva ola de fealdad transformada en arte. J A T

 

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