Un policía desarmado es un vigilador. Gran parte de su autoridad reside en que portan un arma, no lo vamos a negar. Tampoco podemos plantear que no usen armas, porque hay situaciones que ameritan el usarla. La cuestión es de entrenamiento. Si no están entrenados, da igual si portan un arma de fuego, un bastón, una taser o nada. Les recuerdo que en la ciudad un policía mató a un indigente propinándole una patada en el pecho. ¿El indigente estaba armado? Sí, pero no se ve en las imágenes que amenace al policía. Ni siquiera tiene las manos al frente, había más policías y la situación duró segundos. El Policía durante ese tiempo no estuvo en riesgo y aún así actuó con violencia.

Los tipos, sean de la policía que sea (la de Buenos Aires, la de CABA o la de Chubut, que se entrena gritando que van a ir a buscar los piqueteros a las villas cuando nadie los ve), no están entrenados adecuadamente. No son rápidos para evaluar la gravedad de las situaciones, no son hábiles con la palabra y nunca se les ocurre tirar hacia las extremidades. La mayoría de las veces sólo saben abusar de su poder, porque para muchos hacerse policía es conseguir un salario y un cargo que les da la posibilidad de ser ALGUIEN cuando la mayor parte de su vida han sido NADIE. La razón por la que muchos de estos casos terminan en gatillo fácil es la misma razón por la que muchos robos terminan con un asesinato: son gente que quiere sentirse poderosa alguna vez en la vida. No pasa con todos, pero sí pasa con muchos y es el entrenamiento, así como la evaluación constante, la que disminuye el riesgo de que termine en muerte una situación que podía ser controlada de otra manera y no lo fue porque el policía no supo cómo reaccionar o simplemente quiso sentirse Rambo alguna vez.

 

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