ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE GINEBRA

Por supuesto, también hay gente loca que cree que puede vivir hasta los 200 años alimentándose únicamente con rayos solares.

Pero con respecto a la vacuna para el COVID ocurre algo muy particular: Personas que confían en la quimio, confían en los analgésicos y confían en la penicilina, de pronto sienten desconfianza hacía estas vacunas.

Y esta desconfianza ocurre porque esta vacuna (a diferencia de la quimio, por ejemplo) estuvo estrechamente ligada a la política (y por lo tanto, a los gobernantes). Al final del día, estas personas están rehacías hacía la vacunación porque desconfían de aquellos quienes gobiernan el mundo (y que por siguiente, fueron los impulsores de estas vacunas).

Por ejemplo, es una boludez creer que te van a insertar un chip al momento de vacunarte. Pero paralelamente, esta creencia demuestra la poca confianza que el pueblo siente hacía los lideres mundiales. La desconfianza hacía la vacuna es la consecuencia de la poca confianza que las grandes potencias mundiales inspiran en el pueblo.

Al final del día, no estamos convencidos de que China, Rusia, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido tengan las mejores intenciones para con la humanidad y es ahí donde radica el verdadero foco de discusión.

Mas allá de los efectos adversos que tienen los medicamentos, lo que algunas personas cuestionan es el objetivo de la vacunación en sí. Para estas personas, los laboratorios han desarrollado las vacunas bajo fines poco éticos (y no simplemente para contrarrestar la pandemia o salvar vidas)

Por supuesto, podemos refutar esa opinión (de hecho, yo no la comparto). Pero no deja de ser una opinión y como tal es respetable, independientemente de que tan infundada o fundamentada este. Después de todo, las personas que rechazan la vacunación lo hacen porque están temerosas con respecto a su salud y desconfían de la cúpula gobernante (y no me refiero al gobierno nacional) y por lo tanto, también desconfían de la solución que esta cúpula gobernante les ha brindado. Por eso, hay que entender el foco de la discusión al momento de rebatir estas opiniones. Analizar el tema de manera superficial no ayuda a encontrar un punto de unión ni tampoco resuelve las inquietudes de estas personas (que al fin y al cabo, son individuos con derechos y tienen derecho a realizar cuestionamientos concernientes a su salud hasta que sus inquietudes sean resueltas)

Quedarse en el “los anti vacunas son estúpidos” “los anti vacunas son malos” realmente no ayuda. Hay que dejar de segmentarnos entre los unos y los otros. El hecho de que haya personas que desconfían de las vacunas es responsabilidad de las instituciones, quienes no han sabido mantener su confianza. Yo particularmente conozco a una docena de personas que si bien no son “anti vacunas”, se vacunaron con total falta de confianza en la sustancia con la cual lo inyectaron.

 

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