Se desató el escandalo con la instalación (y uso la palabra de manera precisa) (In)visibles de la artista Betina Sor en una vidriera de exposiciones del edificio municipal de San Martín sobre la calle Mitre. Todo esto financiado y auspiciado por el gobierno municipal. La misma consta de cinco piezas que pertenecen a la serie ‘Personajes Urbanos’, producida a lo largo del tiempo por la artista por lo que no estamos frente a una instalación auto-contenida sino a un rejunte de diferentes obras de diferentes épocas. La primera es ‘Antonito Laguna, cartonero Bonaerense’, realizado con poliestireno expandido, telas enyesadas, acrilico, pelo natura, cigarrillo y carro con cartones. Emula a un cartonero con la camiseta gastada de la seleccion argentina. Tambien está ‘La Cartonerita’, una niña que revuelve basura. Luego tenemos ‘El Linyera’, un hombre durmiendo con una caja de cartón a modo de almohada, obra que recibió una mención. en el Salón Municipal Manuel Belgrano. La cuarta es ‘La Cautiva’, una madre con dos hijos pidiendo limosnas y amamantando, tambien entre cajas de cartones y ‘Antonito Laguna sale a cartonear’, un hombre tirando de su carro que tiene la particularidad de que se utilizaron hierros soldados para la estructura del cuerpo.

 

Mi crítica a esta obra no tiene que ver con la ofensa del que cree que monumentaliza la pobreza. Esa es una crítica demasiado fácil y diría, desinformada. Lo que quiero concederle a la obra es lo performático del modo en el que activó reacciones de diferentes públicos que, sin embargo, casi unánimemente se ofendió . Dicho de otro modo, lo que esta obra plantea es un modo de reaccionar que es el de la señora burguesa que dice: ‘qué horror, a lo que hemos llegado’. Y es cierto, es un horror y a esto hemos llegado. Pero qué hace el arte con esto? Y qué es a lo que hemos llegado? Esto parece muy evidente pero no lo es.

En primer lugar, la obra apunta a aglutinar a aquellos que piensan ‘bien’ de un lado para transformarlos en ‘el público de la obra’. Pero esto lo hace colocando a las esculturas en una vidriera lo que, a pesar de ocurrir en San Martin, trae asociaciones visuales con el mundo del mercado. Esa gente ocupa el espacio que otrora ocupaban los productos (la moda, por ejemplo) que no puede comprar pero cuyos deshechos recoge. Recordemos que hace un año, el gobierno de Anibal Fernandez decidió encerrar en cuarentena a barrios marginales enteros. Hay algo de eso en esta obra tambien. En dirección contraria a esto, al estar en el conurbano, el publico que las ve, como anteriormente el publico que veía las obras de Gustave Courbet en el Salón de Pintura, se veía reflejada en ella. Digamos que el cartonero es un lumpen que en la Argentina actual no está demasiado lejos de la clase media baja que supone ser el publico de esta obra y por esto me refiero al publico que la ve desde la calle; no, al publico que la comenta desde este blog.

 

Pero el cartonero no está tan abajo de la escala social real como la artista plantea. El cartonero, a lo largo de los años, ha logrado un conocimiento especializado y tecnico que es el de saber qué hacer con los cartones y las botellas y ha desarrollado tambien tecnicas de supervivencia en un contexto de megalopolis latinoamericana en estado de autodisolución. En este sentido, dos problemas que veo en la obra son el título y la falta de respeto por lo avanzado del conocimiento y metodos del cartonerismo argentino. El título (In)Visible presupone que es la artista la que da visibilidad a algo ignorado por la sociedad ya que es ella la que pone los parentesis. Si bien el titulo se refiere a una sociedad negadora y ciertamente la sociedad argentina es una sociedad que ignora, si algo no ha sido ignorado en los ultimos veinte años es el fenomeno de los cartoneros al punto que han habido negociaciones entre el sector privado y ellos, vinculados con movimientos de base; y al menos dos decadas de arte cartoneril: Diego Bianchi, Fernanda Laguna, Cucurto, etc. Ese lugar de exclusión que le da la artista al fenomeno cartonero tout court, recurriendo a personajes de la historia del arte argentino como Juanito Laguna, etc; es una proyeccion espectral del espiritu burgues y diría yo, discriminatorio de la artista que no puede verlos como adelantados a un futuro inexorable sino que los tiene que ver con los lentes del marxismo burgues tradicional.

Esto nos lleva al problema de artistas de clase media queriendo ‘incluir’ a los ‘excluidos’. Lo que se nota en esta serie es, primero, la falta de una investigacion seria sobre el fenomeno. Washington Cucurto, en lugar de pintar las boludeces que pinta en lo de Sendrós, tendría algo más interesante para decir sobre el fenomeno cartonero despues de su experiencia en Eloísa La Cartonera que esta ‘pobre’ señora Betina Sor. Lo segundo que se nota es la imposibilidad de integrar el resultado de esa investigación por hacerse dentro de un método de vinculacion de estete y politica. En ella, todo es arrojado sin mediaciones como meramente representativa. La inclusion de las figuras es condición suficiente, para la artista y esto es tan elemental que solo puede calificarse como vagancia intelectual. Lo que sí me interesa es el caracter de instalación y hasta de instalación in situ de la, como dicen en Argentina, ‘propuesta’ ya que la vidriera y la mirada del transeunte como publico no especializado aporta una dimension de espejamiento que podría haberse explorado aún más reduciendo la hiperbole cartoneril para, en lugar de eso, acercarlos más a la realidad del transeúnte y hacer preguntas respecto de las verdaderas diferencias entre publicos y contra-publicos. J A T

PODÉS ACCEDER A ELLAS HACIENDO CLICK EN EL SIGUIENTE LINK 

 

LA PRESENTACIÓN OFICIAL DE LA SEGUNDA EDICIÓN EN UN MES DE MI ‘HISTORIA A CONTRAPELO DEL ARTE ARGENTINO’ ES ESTA…

 

YouTube video

 

EN EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA, LA PAYADA LANP

 

loveartnotpeople