Para celebrar mi próximo curso sobre la Gloria y Caída Medici en el Siglo de Oro Renacentista (el XVI) mientras tiene lugar una de las mejores muestras de los últimos tiempos en el Met de Nueva York; un buen punto de entrada puede ser el retrato en el que Jacopo Pontormo pintó al jóven Alessandro de Medici en 1534 con sus manos saliendo de su traje negro, jugueteando con una lapicera y un pedazo de papel en el que el perfil de una mujer puede advertirse. El rumor era que Alessandro era el hijo de una sirvienta africana y uno de los Medici. No obstante esto, fue nombrado primer duque de la República Florentina a los veintiun años. A los veintiseis fue asesinado por su primo.

El ducado fue un invento en colaboración entre el Emperador Carlos V y el Papa Medici, Clemente VII, quien, según dice el rumor, puede haber sido el padre de Alessandro. Un retrato de Clemente por Sebastiano del Pombo aparece ahora colgado del retrato de Pontormo en la fabulosa muestra que está teniendo lugar en estos momento en el el Metropolitan Museum titulada ‘The Medici: Portraits and Politics, 1512-1570’.  La clave del retrato de Clemente radica en lo evasivo, tanto de sus ojos como de su cara, en principio, por el movimiento de su boca. Su aspecto es el de alguien que patearía a un homeless en la calle. No obstante esto, este fue el Papa que no pudo evitar el saqueo de Roma y se dice que, en signo de luto, nunca más se afeitó. Alessandro, mientras tanto, tenía fama de libertino y se decía que ni las monjas en los conventos se salvaban. Mientras en nuestro país los líderes parecen despreocupados, como nunca antes por su representación, con un presidente gordo y descuidado; en Estados Unidos hay un revival de este genero. Dos buenos ejemplos son los retratos de Barack y Michelle Obama por Kehinde Wiley y Amy Sherald, respectivamente, que están en gira desde hace dos años y la gente hace cola para ver. Tambien en el Met había una exhibición retrospectiva de Alice Neel llamada ‘People Come First’.

Si bien hoy, las imagenes de las personas saturan el espacio visual, este no fue el caso a lo largo de la historia. En realidad, la representación de personas ha sido una rareza. En el Renacimiento florentino, Leon Battista Alberti consideró a la pintura como ‘divina’ porque traía a los muertos de la muerte y les ofrecía a los vivos una oportunidad para interactuar con ellos, a perpetuidad. Hoy, eso lo hace la fotografía. Una pregunta que vale hacernos hoy es, al ver estas obras en las paredes del museo, es si admiramos a Alesandro de Medici o a Pontormo?

La muestra del Met celebra la compra del retrato de un retrato pintado por Francesco Salviati en Florencia al mismo tiempo que Bronzino, el alumno favorito de Pontormo, pintaba su ‘Joven con Libro’. Este es el tipo de situación que los historiadores del arte aman: dos artistas en el mismo lugar pintando simultaneamente de modo totalmente diferente. El joven de Bronzino parece una bailarin salido del video Vogue de Madonna. Bello, soberbio con una mano en la cintura mientras que la otra inserta su dedo en el libro que está leyendo. Rico, culto y bello, qué más se puede pedir en la vida. El tono del retrato de Salviati es diferente: intimo en lugar de opulento. Su sujeto, un joven doctor llamado Carlo Rimbotti, tambien sostiene un libro que arrima a su pecho, sus ojos parecen advertir haber sido interrumpido en un momento muy personal: problablemente, mientras leía el diario intimo de alguien. Sus estilos son diferentes porque su educación fue diferente. Mientras Salviati entrenó como artista en Roma y Venecia; Pontormo es un pintor estrictamente Florentino en ese estilo manierista lujoso y siempre pulido que no varió a lo largo de su vida lo que hace dificil fechar sus obras. Vasari lo declaró el más grande en Florencia (obviamente, despues de Miguel Angel). En este contexto, el retrato de Salviati aparece en la muestra para permitir que el manierismo de Bronzino y Pontormo, brillen. De eso se trata la muestra.

Los tres competían por el favor del sucesor de Alessandro, el Duque Cosimo I cuyo gobierno es el armazón de la muestra del Met cuya hipótesis es que la retratistica es un arma politica de gobierno en el que la violencia es evitada y la diplomacia favorecida. La Florencia de Cosimo era el centro universal del arte y el humanismo, sobretodo, desde la creación de la Accademia de la que tanto Bronzino como Salviati eran miembros. Fue bajo Cosimo que Vasari escribió su Vidas de los Artistas. Fue este el momento que consagra a Florencia como la potencia mundial artistica como es reconocida hasta nuestros días. Este es tambien el momento en el que se produce una revolución en la retratistica pasando de ser un mero vehiculo de información entre miembros de la realeza que no se conocen y cuyo matrimonio acaba de ser arreglado, a otro tipo de retrato en el que elementos de la gran pintura de historia (mitológica) son incorporados a modo de alegoría. El retrato deviene así algo parecido a la poesía. El retrato de Bronzino de la mujer de Cosimo, Eleonora de Toledo con su hijo Franceso, muestras sus caras inmutables. Nada se puede leer a traves de ellas. Sin embargo, las manos lo dicen todo. Franceso apunta al vientre de su madre mientras ella la acaricia suavemente. El mensaje es claro: hijo, madre, y otro en camino, por las dudas que el que está vivo muera.

Eleanora tuvo mucho que ver con la consolidación de la marca ‘Medici’ en el siglo XVI. Su lugar privilegiado en la corte puede advertirse en el peso del terciopelo y el modo en el que cada perla está individualmente representada. Su piel, sin embargo, parece de marmol por lo inelástica, incorruptible e inmortal. Ella se perfila como un puente entre lo temporal y lo eterno. Este es un naturalismo cargado de significado al punto que en otras de sus pinturas, los sujetos estan rodeados de figuras en miniatura que parecen hadas madrinas tratando de decirle algo al oido. Esto está al borde del Surrealismo. Mientras el retrato que le hizo Bronzino a Andrea Doria como Neptuno desnudo, es apropiado para el soberano de una potencia naviera como Génova, el Cosimo disfrazado de Orfeo es, decididamente raro.

Aunque la mayoría de las alusiones y referencias pasan desapercibidas para un espectador actual ya que las mismas van desde Petrarca hasta el Dante, pasando por eventos historicos y chistes internos; en su momento, deben haber causado fascinación. Lo que queda de todo eso es espectaculo. Poco queda de la provocación política que hoy pasa a los modos en que titulan los analistas politicos las nota en los principales medios de comunicación. El curso LANP de la Gloria de los Medici en el Siglo XVI comienza el Jueves 21 de Octubre. J A T

 

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