La muestra con la cual se celebran los 20 años de la Galería de Daniel Maman es lo esperable: notas pagas y una ametralladora con insultos a la inteligencia. La decisión de presentar diez artistas mujeres se inserta dentro del oportunismo de renovar credenciales como galería al corriente de las demandas del mercado de ‘inclusividad’ y ‘feminismo’. Cualquiera que se haya acercado a cien metros de la misma sabe que este no es el caso. En principio, porque la muestra está curada por la esposa de Maman, Patricia Pacino. Dicho de otro modo, la curadora cura porque hay un varón blanco que la habilita por haberle dado hijos y dormir con él.

Las artistas presentadas en la muestra oscilan desde lo esperable a la obscenidad absoluta. Por un lado tenemos artistas históricas de su galería como Karina El Azem, Mónica Van Asperen y Alicia Penalva, cuyo inventario compró hace ya más de diez años. A esto se agregan artistas que juegan en todas las canchas como Marcia Schvarz y ejemplos de reafirmación patriarcal como Cynthia Cohen cuya presencia obedece, en principio, al dinero de su ex marido.

Sin embargo, lo que me tomó de sorpresa es la incorporación de la über-patriarcal Barbara Diez quien hizo una carrera como ‘esposa de’ que ambienta las ceremonias en donde la mujer vive ese sueño heteronormativo que del cuento de hadas que se da de frente contra todo posible feminismo. Su reclamo de artista ocurre en ocasion de la celebración de los 20 años de esta galería que tira, así, la poca reputación con la que contaba por el inodoro. Ademas de usar de papel higiénico al feminismo, Maman se ocupa de bajar los estandares de lo que es el arte de manera insoportable para ponerlo al servicio de una transnochada que decidió, tras su divorcio, ser artista porque cierto dolor psiquico la convenció de que podría ser elaborado terapeuticamente como creatividad.

Podriamos entrar en detalle en el análisis de las obras pero salvo Penalva, Van Asperen (con reparos) y Schvarz, el resto aprovecha aquello que en la década del 60 durante el feminismo de la segunda ola tenía sentido como vehiculo de visibilización de mujeres que, entonces, no tenian acceso a la enseñanza artística y producian a la sombra de sus maridos artistas. Pero insistir con eso hoy, tras veinte años de IUNA libre y gratuito es un tanto superficial. Ademas, e insisto con el IUNA, como ejemploo; Maman y Pacino pueden afirmar con certeza que esta es la mejor selección de artistas en un país en el que el 70% de las estudiantes de arte son mujeres? Por eso, los medios usados por estas mujeres como las manualidades, el ensamblaje, la artesanía, la mercería, la costura, etc; resultan casi arqueológicos o una caricatura de los modelos originales de los cuales se copian. La cuestión del medio es, tambien, relevante en el papelón de Barbara Diez quien a falta de formación artística recurre a un medio democrático y accesible como pocos como lo es el collage. Pero en el caso de ella no se da visibilidad al trauma o a la exclusión sino al privilegio, hecho y derecho. Finalmente, sorprende y habla algo bien de él, el que Maman se haya frenado de presentar a su propia hija en esta muestra. Un verdadero papelón en el nombre de las politicas de identidad. Y van… J A T

 

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON JORGE PORCEL JR.

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