ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SABATEZ

Además de lo descripto en el post, agrego que el Salón Nacional tiene una modalidad sistemática, que es la de rechazar tu obra por, al menos, cinco años. Luego, te admiten e ingresas.

Se paga un derecho de piso, de querer controlar que “estás haciendo carrera” o que la producción artística no se detuvo en el último lustro, antes de habilitar unos centímetros de pared.

Esto implica otro sesgo, otro privilegio: solo entran quienes pueden producir obra de manera constante, premiando ó admitiendo como digno de la nación a quienes tienen el privilegio de realizar constantemente.
Es decir: la carrera, el nombre, la pertenencia institucional va primero; la obra, después. Esta mecánica se asemeja a la subordinación, independientemente de quién lo dirija, ó quiénes sean lxs jurados.

Me parece tremenda boludez tener que saberse rechazadx un montón de veces, solo porque así lo dispone la institución. Es como si el premio de estar exhibidx en el Salón Nacional sea el de la insistencia aunque te digan “no”, y te dicen que “no” porque no te conocen. Tóxico. El nombre de artista primero, la obra después, lo cual encarna otro privilegio: el de pertenencia, que deriva, en el peor de los casos, en secta.

 

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON JORGE PORCEL JR.

YouTube video

loveartnotpeople